La Conagua “destruye la soberanía alimentaria”, aseguran organizaciones

Anuncian ofensiva contra propuesta oficial de nueva ley del sector.
La zona de Los Altos aporta 22% de la proteína animal en el país.
La zona de Los Altos aporta 22% de la proteína animal en el país. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) atenta contra los intereses de los mexicanos al convertir el agua en un negocio privado y promover trasvases del recurso en perjuicio de zonas de alta producción alimentaria, como la meseta de Los Altos de Jalisco, que aporta 22 por ciento de la proteína animal del país o el valle del Yaqui en Sonora, productor de hasta un tercio de granos y legumbres del mercado nacional.

En cuestionamiento a por qué el derecho a la alimentación es vulnerado por el organismo federal, se realizó un foro en la ciudad alteña de San Juan de los Lagos, corazón de la resistencia contra el trasvase desde la presa El Zapotillo hacia la ciudad de León, en la cual se presentarán casos como el de la tribu Yaqui de Sonora, que se opone al acueducto Independencia;  de los pueblos de las laderas del volcán Popocatépetl, afectados por una gasera y una termoeléctrica que amenaza con secuestrar el agua de los deshielos de la que viven los productores agrícolas; y en general, se hará un pronunciamiento contra la nueva Ley de Aguas que promueve el gobierno federal.

 “La Conagua afecta la producción nacional de alimentos al construir la presa El Zapotillo en Jalisco y el Acueducto Independencia en Sonora. La campaña nacional Conagua negocia con el agua reúne a los productores en el foro ‘Sin Agua no hay Alimentos’ […] nos reconocemos en el propósito apremiante de que México retome una política hídrica que asegure conservar el agua como un bien común natural estratégico para la producción de alimentos, la protección de pueblos y comunidades indígenas, así como para el fortalecimiento  de la economía nacional”, señalaron los organizadores en una conferencia de prensa.

El proyecto del Acueducto Independencia “se propone trasvasar las aguas del río Yaqui a la ciudad de Hermosillo; con la construcción de la presa el Zapotillo, sobre el río Verde, y su acueducto para trasvasar el agua a la ciudad de León […] se le estaría ocasionando una herida grave a la producción nacional de alimentos, un golpe existencial a la tribu Yaqui y propiciarían la desaparición de pueblos culturalmente emblemáticos como Temacapulín, Acasico y Palmarejo”.

 Los asistentes, María González Valencia, del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec); Juan Guillermo Márquez Gutiérrez, del Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (Conredes); Gabriel Espinoza, del Comité de Defensa de Temacapulín, Acasico y Palmarejo; así como Alberto Vizcarra, del Movimiento Ciudadano de Defensa del Agua de Sonora, entre otros, ponen en relieve que las políticas públicas en el tema privilegian a ciertos sectores de la economía.

“Se incurre en una falacia, como lo hace Conagua, cuando se dice que con estos proyectos se perjudica a pocos para beneficiar a muchos. La realidad es que se le ocasionarían daños estructurales a una economía nacional sumamente desmejorada”

Por eso, se combatirá en el ámbito legislativo, la iniciativa de ley oficial “que se propone profundizar la mercantilización y privatización del recurso para favorecer intereses financieros ajenos al bienestar del pueblo”.

México sustentable

El vocero del Comité Salvemos Temaca, Gabriel Espinoza Íñiguez, denunció ayer la actuación de la Fundación México Sustentable, una entidad de la sociedad civil que hace “trabajo sucio” a la Conagua para legitimar proyectos de infraestructura, y que ya puso su primer pie en Los Altos de Jalisco, en la comunidad de Acasico, que también sería desplazada con el proyecto de El Zapotillo.

“Esta fundación se valió de su trabajo con Conagua y con algunas autoridades eclesiásticas de San Juan de los Lagos, para convencer a la gente que no había otro camino mas que la reubicación, mas que ceder sus derechos y reubicarse […] esa fundación ha provocado conflictos gravísimos, de los que somos testigos nosotros, en la región de Los Altos y ya se han emitido oficios al Observatorio del Agua y lo seguimos denunciado; llegan con la nobleza de defender los derechos humanos, dicen que no están de acuerdo con el proyecto, pero que ya no hay vuelta de hoja”.