Sí hay una vida sin comida chatarra… pero es carísima

Las restricciones de la comida chatarra no van compensadas con una reducción en el precio de los alimentos saludables, que pueden costar hasta el doble que otros productos con nulo valor nutrimental.

Monterrey

Los pasillos de abarrotes en el supermercado se encuentran semivacíos, pareciera que el departamento de frutas y verduras es el favorito para las amas de casa, quienes se entretienen eligiendo los mejores productos mientras tratan de adquirirlos a bajo precio, y entonces, empieza el dilema...

A su vez, trabajadores y clientes de la tienda se reúnen en el área de cafetería, donde adquieren principalmente productos de comida rápida y postres, cuyos precios oscilan entre los 30 y 50 pesos.

Se trata de un supermercado al sur de Monterrey dos días después de que anunciaran la medida federal para eliminar de los horarios televisivos dirigidos a niños la publicidad de la comida chatarra.

MILENIO Monterrey realizó este recorrido por diferentes supermercados en la ciudad y constató que la razón por la que algunas personas prefieren los alimentos chatarra no sólo tiene que ver con el sabor o con la publicidad: el factor clave es el bajo costo y la accesibilidad con que los adquieren, al margen de los problemas de salud que podrían venir como consecuencia.

La circunstancia es que proporcionar una alimentación balanceada a cinco personas, considerando un número promedio de integrantes de una familia, puede costar lo doble que adquirir comida rápida, según una dieta balanceada proporcionada por un nutriólogo.

Por ejemplo, la suma de los ingredientes que requiere preparar un sándwich es de aproximadamente 150 pesos durante una semana, más de dos salarios mínimos, considerando un emparedado diario con pan de barra, jamón y un solo tipo de queso.

Mientras, un paquete de pastelitos con seis diferentes productos, con un nulo valor nutrimental, cuesta 36 pesos... medio salario mínimo.

Asimismo, mientras que el costo de una orden de tacos va desde los 15 hasta los 40 pesos, una ensalada puede costar más de 50 pesos.

Aunque sin duda, es primordial cuidar la salud, no todos los ciudadanos cuentan con los recursos necesarios para llevar una buena alimentación, pues la restricción de la comida chatarra no viene complementada con una reducción en los precios de los alimentos que aportan vitaminas, minerales y proteínas.

Esto, aunado al estilo de vida de los regiomontanos, ya que preparar una ensalada o un coctel de frutas lleva tiempo, mientras que en los alrededores de cualquier empresa o escuela se puede encontrar un negocio de tacos, o bien, una máquina expendedora de comida chatarra.

En dichas suministradoras, el precio de cualquier producto no rebasa los 20 pesos, costo similar al de las frituras, botanas o refrescos que se pueden encontrar en puestos ambulantes, mientras que un caldo de verduras o un kilo manzanas alcanza costos superiores a los 50 pesos.

El problema al tomar la opción barata es que el precio de la obesidad final resulta más caro, pues los tratamientos para sobrellevar las enfermedades producidas por una mala alimentación generan gastos de 117 millones 833 mil pesos anuales, en promedio, según información de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

En Nuevo León, aproximadamente 38 mil personas padecen obesidad grado II e hipertensión, y 23 mil 500 sufren obesidad grado II y diabetes mellitus tipo 2.

Ante esto, el pasado martes la Cofepris ordenó quitar 10 mil 233 anuncios publicitarios de refrescos y bebidas saborizadas, botanas y chocolates, dentro de los horarios infantiles de televisión y de la categoría familiar en cines; de lo contrario se impondrán multas de hasta 1 millón 40 mil pesos.

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A DETALLE

El consumir alimentos chatarra puede generar un ahorro inmediato en la ciudadanía, el cual en muchas ocasiones desencadena un gasto superior en servicios de salud.

Los tratamientos para enfermedades derivadas de la obesidad cuestan hasta 117 millones 833 mil pesos al año, según la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Hace un par de días se canceló en todo el país la emisión de comerciales sobre alimentos chatarra, los cuales en caso de emitirse podrían alcanzar sanciones de hasta 1 millón 40 mil pesos.