Comerciantes ‘legales’ tienen semana de adaptación

Aseguran ha sido difícil en primer lugar por que cambiaron sus giros y en segundo lugar por el horario en el que pueden laborar: de 9:30 a las 17:00 horas
Aseguran ha sido difícil la adaptación en primer lugar por que cambiaron sus giros
Aseguran ha sido difícil la adaptación en primer lugar por que cambiaron sus giros (Patricia Ramírez )

Guadalajara

Aunque aún no puede dar un balance de cómo le ha ido en las ventas, Jesús Cruz Corona, uno de los 157 comerciantes que cuentan con permiso para vender productos en el Centro Histórico de Guadalajara, cuenta que esta semana ha sido de adaptación, ya que al igual que otros vendedores entrevistados por MILENIO JALISCO, su giro antes de la ejecución del plan antiambulantaje del gobierno tapatío, era distinto. 

Con 45 años de edad y siendo vendedor “con tolerancia” desde 1985, Jesús relata que prácticamente toda la vida se ha dedicado al comercio de temporada en la zona Centro. Acostumbrado a vender sombrillas en temporada de lluvias o lentes y huaraches en tiempo de calor, ahora sólo puede vender aguas frescas de 9:30 a 17:00 horas, periodo de tiempo que considera limitante, pues nadie compra “un agua por la mañana, y menos con este frío”. 

“Sabemos que todo tiene su tiempo, para aclientarnos, además no nacimos ayer y tenemos añales vendiendo aquí en esta zona. Antes nos quitaban pero nos dejaban los mismos giros”, asevera.

Al igual que Cruz Corona, Dominga González Ramírez, de 57 años de edad, vendía otro tipo de mercancía: bisutería, la cual se convirtió en venta de papas y churros después del plan impuesto por el alcalde tapatío, Enrique Alfaro. Oriunda del estado de Querétaro y con más de 30 años en el comercio, comenta que esta primer semana ha sido de “agarrar el ritmo”.  Aunque se queja del horario en el que la dejan vender, agradece que “todo es trabajo y que el ayuntamiento le haya dado ese giro y pues hay que luchar”.

MILENIO JALISCO le informó en exclusiva en la edición del lunes pasado que en una primera etapa, el gobierno de Guadalajara permitió a 157 comerciantes instalarse de nuevo en algunas calles del Centro de la ciudad. Los vendedores regularizados se distinguen por portar o mostrar un pañuelo con diseño único y un gafete, artículos en los que la administración tapatía gastó 2 millones de pesos.