Combate a la desertificación no tiene presupuesto

La presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de la Unión considera inaceptable la inexistencia de una verdadera política pública en el tema.

Guadalajara

El gobierno Federal no ha asignado recursos económicos a la lucha contra la desertificación, lo cual es una grave incongruencia porque este fenómeno está propiciando la pérdida del suelo fértil que sustenta todas las actividades productivas, dijo la diputada federal Lourdes Adriana López Moreno quien preside la Comisión de Medio Ambiente en la Cámara de diputados.

Al asistir a esta ciudad a la conmemoración nacional del Día Mundial contra la Desertificación, la legisladora de origen chiapaneco consideró que la anunciada reforma para el campo es una oportunidad que no se debe dejar ir para garantizar el presupuesto que impulse proyectos de un manejo correcto de los suelos; “de que sirve que haya mucho dinero para la tecnología y la comercialización de los alimentos, cuando no se está atendiendo la base de esa economía que es justamente el suelo”, subrayó.

La legisladora agregó que las cifras de pérdida capital natural que paga el país cada año por mantener un modelo económico no sostenible, equivalen a 800 mil millones de pesos o 7.4 por ciento del Producto Interno Bruto, lo cual consideró inaceptable.

“Tenemos una agenda de cambio climático y otra agenda de biodiversidad que podríamos decir están razonablemente sustentadas, pero en la desertificación no hemos podido armar nada todavía pese a que esta provoca pobreza, disminución de calidad de vida y riesgos para la población, y por ello debería ser la más prioritaria de las tres”, agregó.

En la conmemoración, realizada en el auditorio principal de la Comisión Nacional Forestal, en Zapopan, el representante en México de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), Eduardo Benítez, destacó la gran fragilidad para el sistema alimentario nacional y mundial que está generando la expansión de las tierras secas, dado que el crecimiento de la humanidad obliga a aumentar 2.2 por ciento por año la producción de alimentos, lo que indica lo importante que es conservar el suelo y las tierras productivas.

Dos tercios del territorio mexicano se ubican sobre tierras secas con creciente estrés hídrico y descendiente fertilidad, lo que establece con claridad una prioridad de la política pública en ese tema, agregó.