Colegiado pide a la SCJN atraer amparo vs Macrolibramiento

De nuevo, la novedad de los derechos ejercidos y el “conservadurismo” de los jueces, obligan a que la Corte sea la que determine el criterio para defender derechos humanos y ambientales ante una ...
En noviembre del año pasado, autoridades de la Secretaría de Comunicaciónes y Transportes estimaban que la conclusión de la megaobra sería durante este año.
En noviembre del año pasado, autoridades de la Secretaría de Comunicaciónes y Transportes estimaban que la conclusión de la megaobra sería durante este año. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

El futuro del corredor de ahuehuetes y fresnos centenarios del arroyo de Los Sabinos, que podría ser devastado por el paso de la carretera conocida como Macrolibramiento de Guadalajara, quedará en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al pedirle que ejerza la atracción del amparo 1112/2012, en la revisión 241/2014, por parte de los magistrados del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito.

Por unanimidad de votos, los magistrados Roberto Charcas León, Martín Ángel Rubio Padilla y Juan Bonilla Pizano, determinaron, el pasado 30 de abril, corregir la resolución del juez Primero de Distrito en Materia Administrativa y del Trabajo, quien al aplicar una versión restrictiva del derecho –limitada a acreditar “interés jurídico”, es decir, ser afectado directo de la obra- había negado al escultor y vecino de la zona, Jorge de la Peña Beltrán, el derecho a reclamar que el paso de la ruta carretera destruirá la red hidrográfica que hace posible la explosión de vida del bosque de galería que ya existía a la llegada de los conquistadores, en el siglo XVI.

Es decir, no es corrector “sobreseer” (anular) el juicio porque el particular está apelando la violación directa de garantías constitucionales consagradas por los artículos 1, 4, 14 y 16, además de diversos convenios internacionales como el de la Diversidad Biológica y el que da vida a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de los que México es firmante y por ende, tienen rango constitucional al haber sido ratificados por el Senado de la república.

No obstante, más que ordenarle al juez a que corrija su sentencia, lo que han determinado los magistrados es solicitar la atracción del asunto a la SCJN, habida cuenta que se trata de la aplicación de derechos novedosos que van desde el medio ambiente sano, salud, cultura, biodiversidad, incluso recreación espiritual y artística, en los cuales es oportunidad de sentar precedentes para futuros conflictos análogos.

Las reformas constitucionales de 2011 están quebrando cabezas en los juzgados de distrito y los colegiados del poder Judicial Federal.  Estos le enmiendan la plana a los primeros que persisten en descalificar a los demandantes que no acrediten el “interés jurídico” sin reconocer el “interés legítimo” que deriva de esas reformas y que abre posibilidades a ciudadanos cuyos derechos “de tercera generación” como los ambientales, sean afectados con una obra que se realiza en las inmediaciones de su comunidad, aunque no afecte sus propiedades de modo directo. Pero a su vez, reconocen que la novedad y trascendencia de las disputas por derechos humanos y ambientales amerita que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se pronuncie para sentar precedentes.

“El quejoso aduce en su primero, tercero y quinto de sus agravios, en síntesis, que el juez federal omite analizar integralmente su demanda, en la que plantea expresamente un ataque directo a la constitución su perjuicio, en específico, a su derecho objetivo a la cultura y la expresión, como escultor de obras monumentales locales, nacionales e internacionales (de la Peña es autor de La Estampida, en bronce, que adorna la glorieta de las avenidas  Niños Héroes y López Mateos, y que se ha ido convirtiendo en emblemática de la ciudad), de conservar un espacio para su creación artística, que se ve amenazada con la construcción de una carretera”, señalan.

El caso es que “no debe perderse de vista que a partir de la reforma constitucional en materia de derechos humanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011, se ha conformado un nuevo control de constitucionalidad y convencionalidad en el sistema jurídico mexicano, en el que se reconoce y se obliga a respetar los derechos humanos, favoreciendo en todo tiempo a las personas con la protección más amplia”.

Y esta reflexión deriva de que el juez dio por buena la argumentación de las autoridades cuyos actos se reclaman al otorgar permisos para abrir una carretera sin considerar los perjuicios ambientales, las cuales señalan “que el promovente del amparo carece de interés jurídico para intentarlo, ya que en el caso no existe un acto real, concreto y directo que lesiones, menoscabe o limite su esfera jurídica o un derecho sustantivo que pudiera tener, pues la resolución en materia de impacto ambiental reclamada no le afecta su derecho de propiedad  de modo alguno, máxime porque el acto que impugna no le es aplicable la definición de interés legítimo establecida en el artículo 180 de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, pues las autorizaciones sólo se otorgan a quienes acrediten interés jurídico” (sic).

Esto “es infundado”, señalan los magistrados. Esa regla de procedencia “es anterior a la entrada en vigor de las reformas de la Constitución en materia de amparo [6 de octubre de 2011] donde la acepción interés se conceptualizaba como un presupuesto fundamental ligado estrecha e indisolublemente con el principio de instancia agraviada […] ha cambiado”. Ahora, el artículo 107 constitucional establece un interés jurídico, pero también uno legítimo, y eso abre a derechos individuales y colectivos, y afectaciones directas o indirectas.

Esto da nueva vida a un juicio que se había empantanado entre los criterios legalistas de jueces formados en otras épocas, que no reconocían como sujeto de derecho a los ciudadanos afectados de forma indirecta, por no ser dueños de propiedades o derechos relacionados directamente con las obras. La SCJN deberá responder si acepta la atracción, como ya ha ocurrido con otros juicios de ciudadanos jaliscienses, particularmente con otra obra polémica: la presa El Zapotillo.

La exigencia: mover el trazo

En el trazo del Macrolibramiento, hay dos puntos que pasan a 40 metros del arroyo de Los Sabinos, en el que sobreviven centenarios ahuehuetes, que de esta forma podrían ver perturbado todo el sistema hidrológico y biótico que les da sustento, y extinguirse, señalan los peritajes que se han presentado en el marco del juicio de amparo 1112/2012, promovido por Jorge de la Peña con el apoyo del Instituto de Derecho Ambiental (Idea)

La manifestación de impacto ambiental (MIA) que autorizó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en 2004 nunca evaluó los daños que se pueden ocasionar en el corredor de ahuehuetes centenarios

Eso lo reconoce el perito en impacto y contaminación ambiental del Consejo de la Judicatura Federal del Tercer Circuito, Raúl Snell Castro, designado “perito oficial” en el juicio. Un elemento extra que obligaría a la SCT a corregir el trazo es que este arroyo recientemente ha sido designado parte del área estatal de protección hidrológica Cerro Viejo-Chupinaya-Los Sabinos, obligatoria para determinar el uso del territorio (decreto publicado el 18 de mayo de 2013 en el periódico oficial El estado de Jalisco).

Los riesgos obligan a una modificación del trazo de uno y dos kilómetros de longitud, para minimizar las alteraciones de la comunidad ribereña

Según la perito de Idea, Alejandra Guerrero, Los Sabinos es una corriente que drena de la vertiente Norte de la Sierra El Travesaño y desemboca en el Río Santiago en el municipio Ixtlahuacán de los Membrillos. Pertenece a la Región hidrológica 12 Río Lerma Santiago, subcuenca Río Alto Santiago (valle del Salto-Atequiza). A esta microcuenca pertenece Potrerillos –Los Sabinos, con una superficie de 11, 091.51 km2. Esta microcuenca es una de las más importantes de la zona de Cerro Viejo

En el ecosistema del arroyo “podemos encontrar una biodiversidad que se compone de bacterias, microorganismos descomponedores, algas, macroinvertebrados, peces, moluscos, larvas de insectos, moluscos, anfibios, aves, culebras y otros reptiles, hasta algunos mamíferos que utilizan estas zonas de alimento, refugio y reproducción”

Existe “una población de 1,804 árboles representados por 620 ahuehuetes ó sabinos (Taxodium mucronatum Ten.), 883 fresnos (Fraxinus spp.), 261 árboles de sauces (Salix bondplandiana) y 40 árboles de mezquites (Prosopis glandulosa)”

Se observa “un bosque de galería de ahuehuetes o sabinos los cuales tienen gran importancia ecológica en términos de constituir áreas de belleza escénica, favorecer la estabilización de cauces, formar verdaderos microclimas y fomentar la biodiversidad”

En la propiedad de Jorge de la Peña “se identificaron diez árboles con un perímetro grande del tronco, estos se distinguen de los demás por su tamaño y estructura, dosel amplio y altura de casi 40 metros. El perímetro que va de los 6 a 14 metros. Esta característica además del color rojizo de la corteza de sus troncos y la inclinación de algunas de sus ramas nos indican de la longevidad de los árboles, los cuales pueden oscilar entre los 300 y 600 años”

En la región se han reportado 71 especies frecuentes de aves que habitan la zona del arroyo los Sabinos de las cuales 20 tienen categorías de protección según la NOM-059-SEMARNAT-2010

Para el grupo de los mamíferos se enlista un total de 23 especies endémicas de México. Estas especies pertenecen al grupo de los murciélagos (Leptonycteris yerbabuene, Leptonycteris nivalis, Artibeus hirsutus, Corynorhinus mexicanus, Myotis carteri y Rhogeessa alleni), ratones, insectívoros, liebres y conejos