Penal del Topo es controlado por las mafias: Coindreau

Aseguró que cuando fue secretario de Gobierno en la administración de Fernando Canales, se tenía una relación directa con los reos y se daba solución inmediata a las quejas.
José Luis Coindreau, político decano del PAN, aseguró que es una unión del poder por el poder.
José Luis Coindreau, político decano del PAN. (Raúl Palacios)

Monterrey

Para José Luis Coindreau, ex secretario General de Gobierno, el penal del Topo Chico es controlado por las mafias y el gobierno o lo ignora o lo tolera.

Agregó, el fundador del Partido Acción Nacional, que la verdad es que no se ha podido detener a la delincuencia organizada que son el 90 por ciento de los internos, a los que nada les hacen las autoridades.

"Estos dos motines son responsabilidad absoluta del gobierno y de nadie más porque siguen los cobros a reos por su protección y conste esto lo digo por experiencia y con autoridad", indicó.

"Coco" Coindreau estuvo cinco años al frente de la Secretaría General de Gobierno en la administración que encabezó Fernando Canales Clariond, único gobernador del PAN en esta entidad.

"Yo, en los cinco años que manejé el centro penitenciario del Topo Chico, reconozco que ya había mafias y las supimos controlar con base a una relación directa con los reos y la solución inmediata a las quejas de algunos reclusos", recordó.

Afirmó que en ese penal hay a estas alturas de todo, precios por cuotas muy altas, maltrato a mujeres que acuden a las visitas y cobro a los reos por visita conyugal, entre otras situaciones.

"Abusan de los reclusos y no sé si son los mismos reos o celadores y eso provoca que los reclusos estén inconformes", precisó.

Aseveró que en el gobierno de Fernando Canales: "atendíamos personalmente a los internos, escuchábamos y dábamos solución a las necesidades reales".

Dijo que en el año de 1997 que fue cuando se le designó secretario General de Gobierno, meses antes se habían registrado cinco motines, y el 7 de octubre hubo un motín en el que fueron secuestrados tres celadores.

"En vez de enviar tropa, lo que mandamos fueron grupos para la negociación que se logró pacíficamente, sin enfrentamientos", apuntó.

Además, asegura que en ese sexenio el 85 por ciento de los internos tenían oficios, además de practicar deportes, cultivarse en la biblioteca, en fin se mantenían ocupados.