Los “Renegados” dibujan sonrisas de niños y ancianos

En su onceavo aniversario el club de motociclistas, decidió llevar apoyo a la casa hogar Pan de Vida A.C. en San Isidro de la ciudad Lerdo. Ahí convivieron y compartieron un momento de alegría.

Lerdo, Durango

En los festejos de su onceavo aniversario como parte del club "Renegado MC", el grupo motorizado de Torreón, Coahuila, compuesto por al menos 17 hombres, decidió llevar apoyo a pequeños y a personas de la tercera edad de una casa hogar de nombre Pan de Vida A.C. localizada en la colonia San Isidro de ciudad Lerdo.

La labor altruista comprendía en llevar colchones, tarimas, alimento, algunos juguetes, medicinas y ropa para pequeños quienes albergan en la casa hogar a la que pertenecen ya que sus padres se encuentran en la cárcel y otros tantos fueron abandonados ya que sus familias no podían mantenerlos.  

Los pequeños conviven además con personas de la tercera edad, quienes al igual que ellos, fueron abandonados por sus familias.

Ello fue el "motor" que en esta ocasión movió los corazones de los "Renegados", quienes desde semanas atrás planearon la visita a la casa hogar y para ello, como  Moto Club (MC) y unidos como una segunda familia, colaboraron y recabaron cuanto les fue posible.

La odisea para hacerles llegar el apoyo, dio inicio en punto de las 14:00 horas del domingo, quienes pertenecen a los "Renegado MC", así como un segundo y tercer grupo denominados "Paso del Norte" y "Patriotas", se hicieron presentes en sus motos en la casa club, localizada sobre la prolongación Ocampo, en la ciudad de Torreón.

Una vez reunidos, uniformados unos de mezclilla y con colores rojos y otros tantos de negro, se formaron para comenzar a "correr", partiendo sobre el bulevar Revolución y posteriormente tomando el Periférico Raúl López Sánchez, hasta cruzar Gómez Palacio y después seguir por el municipio de Lerdo hasta llegar a la colonia San Isidro.

El rugir de los motores sobre el camino, daba pie para que las miradas de automovilistas y peatones, observaran a los "Renegados", quienes con una actitud indiferente ante las miradas, seguían su camino.

Al llegar al albergue, el acelere de los motores, anunciaron la llegada a los pequeños, quienes la mayoría de ellos actuó con cautela ante la incertidumbre de ver llegar a sujetos altos, fornidos, barbones, de lente oscuro, con cadenas en sus ropas y tatuajes en sus brazos.

Poco a poco cada uno de ellos se fue bajando de sus "bebes", como bautizan a sus motocicletas y los rostros de los abuelitos y niños fueron cambiando poco a poco al comenzar a observar piñatas, juguetes, colchones, tarimas y medicamentos.

La actitud de los pequeños no fue la única que cambió, fueron los mismos Renegados, quienes se doblegaron al trato de los niños, las risas no se hicieron esperar y sobre todo la sorpresa y alegría de dejarlos "montar" sus motocicletas y usar  sus cascos.

Además de un festín que les organizaron, fue un "biker", un aficionado más de la velocidad, quien caracterizado como "pikin", un payasito de colores, protagonizó el convivio entre Renegados, niños y abuelitos.

Las horas transcurrieron y al final las risas eran también de renegados, al observar pequeñas cabecitas con enormes cascos puestos y por supuesto, no podía faltar la "vuelta sobre ruedas", los pequeños a bordo de las motocicletas, abrazando a rengados que con cuidado rodaban a sus bebés.

La despedida llegó, los semblantes de los pequeños comenzaron a cambiar y también de los Renegados, quienes comenzaron a despedirse de niños y niñas que los abrazaron y besaron con gusto a manera de agradecimiento, no sólo por el apoyo que llevaron a su hogar, sino por la alegría que les hicieron pasar.

Los abuelitos, agradecieron con sonrisas, otros dando su mano y para terminar, una bendición que hizo llenar los ojos de lágrimas de los muchachos rudos y de algunas de sus esposas quienes los acompañaron, qué mejor que desear un buen camino de regreso y protección en su andar sobre ruedas no solo para esa tarde, si no en el resto de sus viajes.

Los motores de nueva cuenta se encendieron y el viaje de regresó al Moto Club, la actitud de Renegados comenzó a tomar forma de nuevo, en el andar se escuchaba el rugir de los motores y una "rola", de Iron Maiden, que los acompañó de regreso.