Sellan con mosaicos fosas de 'El Pozolero'

Dos fosas clandestinas, donde yacen los restos de personas disueltas en ácido, se convirtieron en una lápida de descanso para sus familiares
Oran por desaparecidos en "La Gallera"
(Krystel Gómez)

Tijuana

La transformación de "la Gallera", un predio ubicado en lo más recóndito de Tijuana y donde Santiago Meza López "el Pozolero" disolvió decenas de cuerpos en ácido, finalmente terminó en convertiste en un mausoleo que dará consuelo a familiares de desaparecidos.

Este sábado terminaron los trabajos de artistas plásticos de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y vecinos de la colonia Maclovio Rojas en este terreno, utilizado para disolver cuerpos en ácido, bajo el mando de Teodoro García Simental, brazo del Cártel de Sinaloa en Baja California y detenido en enero del 2010.

Ya es posible apreciar dos grandes mosaicos en forma de mandalas con colores brillantes y espejos, cubriendo las fosas donde "el Pozolero" –detenido en el 2009- escondía los restos de personas secuestradas, "levantadas" por el crimen organizado.

Nadie se imaginaría que debajo de esos dos mosaicos se encuentran 17 mil 500 litros de masa corporal, que nadie sabe a quién pertenece, pues las pruebas de ADN no coincidieron con las familiares de 300 desaparecidos que integran la Asociación Unidos por los Desaparecidos.

"Para nosotros cualquier evento que dignifique la memoria de nuestros seres queridos es bueno, entonces es un buen inicio que nosotros vamos a empezar a trabajar... ahorita tenemos estas mandalas, son para rendir culto a quienes no están con nosotros, es un buen inicio..."

Esta intervención museográfica no se limita a los mosaicos. En el amplio terreno, rodeado de terracería, casas y hasta pequeños plantíos, se colocaron algunas jardineras con leyendas que condenan la desaparición y desintegración de personas.

También cuelgan de una pared lienzos con los nombres de desaparecidos, la fecha en que fueron privados de su libertad y consignas que exigen el castigo de los responsables y el descanso de sus seres queridos.

El pequeño cuarto de cemento, la "cocina" que utilizaba Santiago Meza para deshacer los cuerpos que le llevaban, fue cubierto con las fotografías de sus víctimas. Un día será una capilla.

Para Rebeca Gómez Serrano, esta transformación le sirve de descanso pues tendrá un lugar dónde rezarle a su hijo Juan Francisco. Pero no cierra un ciclo. No hasta que tenga la certeza de que está debajo de esos dos mosaicos.

"Huesos, dientes, manos completas y yo presiento que mi hijo está aquí, tengo una foto de la última vez que vinimos y te aseguro que el que aparece es mi hijo, con eso y esto contenta de estar aquí, venir de vez en cuando a darle una oración ya que no lo pude recoger"

Inaugurada esta intervención museográfica, las más de 50 personas, entre familiares de víctimas, artistas y comunidad, se tomaron de las manos alrededor de los mosaicos y oraron. Élida Flores vivía a tres lotes de "la Gallera". Apenas se enteró de lo que se hacía en este predio.

Para ella, esta transformación significó sanar a la comunidad del Maclovio Rojas, al Este de Tijuana, que no perdona no haberse percatado de los trabajos de "el Pozolero".

"Como comunidad estoy tranquila porque de ser algo feo, que te daba miedo, repulsión pasar por ahí, ahora dices, está cambiando, está bonito, vamos...hay que buscar la paz nosotros como colonia, ellos como extraños que ya son parte de nosotros y los demás, en su memoria"