“Dar la noticia de la muerte es desgarrador”

Tras dedicarle 15 años a esta labor, Sol Anahí aún siente frustración con casos.
La enfermera señala que es complicado atender infartos.
La enfermera señala que es complicado atender infartos. (José Luis Tapia)

Ciudad Madero

Sol Anahí Gallardo Rebolledo es enfermera general en el Hospital Regional Número 6 del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Su experiencia en esta profesión es de 25 años y actualmente se prepara para especializarse en atención a personas con problemas cardiovasculares.

Desde muy pequeña salió a relucir su vocación de servicio, siempre buscando la manera de apoyar a su familia en todos lo que fuera posible, pero también hacia las demás personas que la rodeaban.

A decir de Sol Anahí, nunca le ha gustado ver sufrir a la gente y fue por este motivo, que al llegar a su adolescencia, decidió prepararse como enfermera para apoyar a quien lo necesitara.

"Siempre me gustó ayudar a la gente, no me gusta ver sufrir a nadie, cuando tenía apenas 8 años buscaba la manera de ayudar, de hacer que se sientan mejor, incluso cuando alguien se cortaba, mi mamá me decía tú no le tienes miedo a la sangre".

La enfermera ha dedicado los últimos 15 años al servicio de los derechohabientes del seguro social.

Actualmente, realiza sus prácticas en el área donde se recibe a las personas que presentan algún infarto o conato del mismo.

Platicó que para ella es un honor brindar la atención a personas que no conoce, no sabe de dónde provienen, sin embargo siente la necesidad de ayudarlas, poniéndose en su lugar para saber lo que está sucediendo.

"Todo se refleja desde el momento que llegan, se ve en la cara el sufrimiento, cuando vienen con dolor, quejándose, e instantáneamente es algo que te nace, algo innato y actúas con tus conocimientos para salvarle la vida".

Detalló que cuando un paciente llega inconsciente es un compromiso mayor, debido a que no se sabe cuánto tiempo lleva en ese estado, sin que el corazón lata o no llegue el oxígeno a su cerebro a causa del infarto.

"Cuando un paciente ya no reacciona al tratamiento y se nos va de las manos, se siente mucha frustración, ahí le toca al médico decir las malas noticias a los familiares, es un momento muy difícil, son escenas desgarradoras, algunos lloran, gritan y otros se desmayan".

Gallardo Rebolledo, detalló que cuando llega un derechohabiente después de un infarto, se verifican signos vitales, monitorean la frecuencia e inician los trabajos en grupos de hasta 7 personas para dar reanimación al paciente.

"El médico da las compresiones al paciente, mientras que las enfermeras colocan una vena periférica para pasar los medicamentos adecuados, otros traen más medicamento y monitorean su evolución".