CRÓNICA | POR PABLO REYES

“De qué sirve juntar el dinero si no era seguro que fuera a quedar bien”

El pescador tiene nefrosis renal, problema que ha tenido que liquidar con sus propios recursos, al no encontrar apoyo del Seguro Popular.


Franco durante un tratamiento.
Franco durante un tratamiento. (Especial)

Ciudad Madero

A dos meses de solicitar la atención del Seguro Popular en el Hospital Civil de Ciudad Madero por un problema de nefrosis renal, Franco Ignacio Lozano Longuitud, ha sido internado dos veces y no se le ha apoyado gratuitamente con la enfermedad.

Fue a mediados del mes de noviembre cuando ingresó a las instalaciones del nosocomio en la urbe petrolera, para recibir atención por un fuerte dolor abdominal.

Le hicieron los estudios de rutina: sangre, orina, entre otras situaciones, pero no le detectaron ninguna problemática, por lo que solo le proporcionaron analgésicos y antibióticos para controlar el dolor o una posible infección.

Al darlo de alta, su hermano Francisco Javier tuvo que pagar una cantidad de 900 pesos para que pudiera salir, porque a decir de los doctores, le habían proporcionado medicamentos que no están incluidos en el programa.

Franco se dedica al oficio de pesca, pues vive a las márgenes del río Pánuco, pero después de su padecimiento, no ha podido trabajar.

Poco después de haber sido atendido, regresó el dolor, era tan fuerte que tomaba las pastillas pero de inmediato las vomitaba.

Es por eso que tuvo que ser trasladado nuevamente al Hospital Civil de Madero, donde le pidieron que se realizara un estudio con valor de 6 mil pesos y que el seguro no lo cubría.

Optó por realizárselo en un laboratorio particular, además de que solventó el gasto del transporte médico en la Cruz Roja.

Al obtener los resultados, fue hospitalizado nuevamente, pero nadie le daba la atención correspondiente.

Para la aplicación de unas inyecciones, mandaron a su hermano a que las comprara en otro lugar, porque carecían de estos medicamentos en el hospital.

Franco Ignacio aseguró que un doctor le dijo, "es una pequeña obstrucción la que tienes, pero no contamos con equipo para ver la gravedad del asunto, hay un grupo de médicos que lo tienen y hay que rentarlo, son 9 mil pesos, si lo rentas te opero, de lo contrario saldré de vacaciones y ya no podré".

Ante esta situación, prefirió no rentar el equipo porque no le daban la garantía de que fuera a quedar bien de salud, debido a que ese estudio arrojaría el medicamento que debía tomar, pero sino quedaba bien, entonces sí procedían con una operación.

"Yo sé que es grave, que puedo perder mi riñón, pero de que servía que juntáramos el dinero si no era seguro que yo fuera a quedar bien, no conviene si tendría que entrar a cirugía de todos modos", dijo Franco.

Luego de esto juntó un poco de dinero para viajar a la capital del estado, donde solamente le dijeron que necesitaba otro examen llamado "TAC", que es una tomografía axial computarizada que permite obtener imágenes del interior del organismo, y detectar desde un tumor a una patología.

A final se regresó a la zona sur de Tamaulipas, empeñó algunos artículos del hogar y se realizó lo necesario en un laboratorio particular nuevamente.

A pesar de contar con bajos recursos y vivir al día mediante la pesca, tuvo que solicitar un préstamo de 25 mil pesos, para someterse próximamente a una cirugía de manera particular, sin que el Seguro Popular resolviera la situación.

Por ahora Franco sigue su vida, mientras espera una respuesta, sino es médica, por lo menos aguanta por algo divino.