Podrían modificar proyecto de Ciudad Creativa Digital

Ignacio Gómez Arriola y personal de la SIOP se reunieron para acordar en qué forma el nuevo edificio podría realizarse sin provocar daños al entorno.
Entre los acuerdos destaca el hecho de que se conservará lo que queda de la finca Baeza Alzaga
Entre los acuerdos destaca el hecho de que se conservará lo que queda de la finca Baeza Alzaga (Enrique Vázquez)

Guadalajara

La negociación que entablaron ayer por la mañana Ignacio Gómez Arriola, arquitecto perito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) e integrante del ICOMOS, y representantes de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas del Estado de Jalisco (SIOP), es lo que podría considerarse una consecuencia grata del Coloquio Internacional sobre Conjuntos Históricos Iberoamericanos, Paradigmas Contemporáneos que finalizó el jueves.

A partir de la ponencia que presentó el experto el miércoles pasado en la que habló de cómo los planes urbanos proyectados por las Administraciones estatales y municipales de Guadalajara actuales afectan el patrimonio del Centro Histórico, ayer acordaron que la SIOP considerará modificar la altura del proyecto arquitectónico de Ciudad Creativa Digital para que en lugar de que sea de 47 metros tal y como está proyectada en el plano original, se reduzca a 27 metros y que se conservará lo que queda de la finca Baeza Alzaga, que se tenía contemplado derribar.

“La charla se dio en buenas condiciones y claro que lo celebro porque hasta este momento la SIOP no se había acercado a nosotros”, dijo Gómez Arriola y agregó que si el edificio de la Ciudad Creativa Digital se realizara con una altura de 47 metros invadiría el paisaje urbano restándole jerarquía a la Catedral Metropolitana y al Instituto Cultural Cabañas ya que el cuerpo de la catedral mide 20 metros, al igual que al Instituto Cultural Cabañas (ICC) que mide 34 metros, aún considerando que el terreno sobre el cual se encuentra la catedral respecto al ICC guarda un ligero declive.

El arquitecto recordó que hay un tratado que se firmó en los años noventa, se trata de un esfuerzo interinstitucional para la protección del patrimonio edificado, donde se unían el INAH, el Patronato del Centro Histórico, el Ayuntamiento y el Congreso del Estado para acordar la forma en la que se protegería el patrimonio. Uno de los resultados fue la Ley para la protección del Patrimonio Cultural del Estado de Jalisco. Otro fue el reglamento del centro histórico y otros barrios de Guadalajara donde se establecieron los polígonos de protección: los perímetros A y B. Uno de los compromisos que se estableció en aquella década es que si el ICC y su paisaje se daña la UNESCO podría retirar al ICC la distinción de Patrimonio de la Humanidad. El experto recuerda que el compromiso original plasmado en la Ley mencionada es que los edificios en el Centro Histórico no superen los cuatro niveles.

En su perspectiva el pasado 15 de febrero se firmaron de forma unilateral los Planes Parciales de Desarrollo Urbano que afectan en primera instancia al patrimonio porque el concepto ni siquiera está incluido en los mismos, “no se mencionan las políticas públicas para la protección de patrimonio. Además la directriz de la Administración municipal actual es la redensificación de la ciudad, a partir de la creación de la vivienda vertical y no en la restauración de inmuebles patrimoniales, esto ha dado como resultado el hacinamiento y el descenso en la calidad de vida” señala Gómez Arriola. Los lugares más afectados en opinión del experto los del perímetro B como Chapultepec, las colonias americana, francesa y Vallarta.

El arquitecto comenta que uno de los retos de los gobernantes es que se controle más a los especuladores inmobiliarios y que estos planteen proyectos para una ciudad que ya está habitada. Por otro lado anunció que el diálogo con la SIOP respecto al proyecto de Ciudad Creativa Digital continuará para que se cumplan los acuerdos.