Ciegos piden ayuda para continuar en sus locales

Señalan que tienen que trabajar sin servicios básicos y que las autoridades no han firmado el acuerdo prometido hace tres años.
Ofrecen servicio de masoterapia.
Ofrecen servicio de masoterapia. (Especial)

México

A tres años de que comenzaran a funcionar 11 locales de masoterapia en las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, todos continúan laborando sin sanitarios, sin agua, sin publicidad y sin la firma del convenio, prometido en aquel entonces, entre las autoridades y los invidentes para que éstos laboraran ahí y no regresaran a los vagones del Metro.

Hay locales que muestran señales del tiempo transcurrido y la tablarroca de algunos de ellos se encuentra deteriorada y casi por caer, como sucede en el que se localiza en la estación Tacuba del Metro.

Fueron entregados por el Gobierno del Distrito Federal para que los invidentes que vendían sus productos en los vagones del Metro salieran de éstos; paralelo a esos 11 centros de masaje se instalaron alrededor de 120 mesabancos para que otros invidentes vendieran dulces, chicles, refrescos y agua.

“Estos lugares de masaje, pueden ser un buen negocio, pero nos dejaron solos y sin la firma del convenio que nos habían prometido. No tenemos agua ni para lavarnos las manos cuando atendemos a los clientes o para la limpieza de los pisos. El jefe de estación nos la niega”, afirmó el masajista que atiende su local en la estación Tacuba, Juan Sánchez.

REGRESARON A LOS VAGONES

Durante un recorrido por esos centros de masaje se encontró que algunos cerraron por falta de clientes, como los que se ubicaban en la estación Terminal Aérea de la Línea 5 del Metro y en Juanacatlan de la Línea 1.

En tanto que el local ubicado en la estación Cuitláhuac de la Línea 2 permanece cerrado a ciertas horas y días, debido a que los invidentes van y vienen del vagón al masaje; “este lugar no es muy rentable que digamos y por eso tenemos que regresar a vender a los vagones”.

Actualmente funcionan nueve locales de masoterapia en las estaciones Cuauhtémoc, Eugenia, Patriotismo, Tacuba, Cuitláhuac, Tacubaya, Pantitlán, Eugenia y Centro Médico.

FALTAN APOYOS

De acuerdo con Juan Sánchez, integrante de la Asociación Mexicana por el Trato Humano, Social, Material y Cultural de los Invidentes y Débiles Visuales, AC, “los locales no han sido regularizados, el programa prometido en aquel entonces no se concretó. Todo quedó en palabras y no se firmó papel alguno”.

“Significa que estamos a la deriva, pues en cualquier momento nos pueden quitar, hemos insistido en formalizar nuestra situación y no hemos recibido respuesta”, señaló.

Juan Sánchez fue vagonero desde 1997 y hace tres años decidió incorporarse al programa de apoyo para invidentes que trabajan en los trenes. “Nosotros estamos preparados para dar masaje, creo que es un buen negocio, pero necesitamos ayuda de las autoridades”.

Uno de esos apoyos es el que los locales de masaje sean reubicados en los pasajes comerciales que tiene el Metro, pues en el de Patriotismo o el de Tacuba que se encuentran separados del resto de los comercios y aunque “sí son rentables, pasa poca gente por aquí”.

Dijo que “por este local de Tacuba han pasado otros dos compañeros, pero no han aguantado, uno se fue al de Patriotismo y otro regresó de vagonero”.

Cada uno de los nueve centros de masaje es atendido por dos invidentes y prestan servicio seis días de la semana.

MESABANCOS VACÍOS

En febrero de 2011, alrededor de 110 invidentes recibieron de parte del Gobierno del Distrito Federal un seguro de desempleo, adicional a los mesabancos y locales para masaje, con la condición de que se salieran de los vagones del Metro.

Sin embargo a tres años de que comenzó este programa, algunos de los invidentes abandonaron su mesabanco para regresar a vender al interior de los trenes.

Pueden verse en por lo menos dos de cinco mesabancos que se localizan en la estación Pantitlán o el ubicado en la estación Popotla, entre otros.

En otros casos, los mesabancos se encuentran desbordados por la mercancía, “se localizan en estaciones rentables”, como Pino Suárez o Hidalgo, entre otras. Pero en las que no, los ciegos regresan a ciertas horas a los vagones.