Chalupas y baile abren el festejo navideño

Esta posada es diferente a las tradicionales: carece de peregrinos, villancicos o piñatas; lo que no hace falta es la gente y frío de Pachuca.

Pachuca

Frío, no. Sueño, tampoco. Hambre, eso sí. Es el cuadro de la posada del Ayuntamiento, tradición de dos años que impulsa la actual administración de Casa Rule, que al menos así concluye el año con sus actos multitudinarios del 2013.

Desde la noche del sábado las calles alrededor del Reloj Monumental son inviolables para los automóviles, algo que agradecen los peatones que pasean por Allende y Matamoros de lo más cómodo del mundo; no así las combis que tienen que luchar a laminazos  los centímetros cuadrados de la parada de Niños Héroes.

Esta posada es diferente a las tradicionales: carece de peregrinos, villancicos o piñatas; lo que no hace falta es la gente ni el frío, que se apropia de Plaza Independencia sin piedad. Lo bueno del escenario es que hay tanto amontonamiento de gente que el calor lo aminora.

A diferencia de otras fiestas, esta vez no hay arcos detectores de metales, sólo vallas con policías municipales vigilando que nadie se pase de listo; más estorban los automóviles parados junto a los accesos, pero no hay problema mayor.

En el escenario, Carro Show hace las delicias de los cientos de personas que sacan sus teléfonos celulares para la foto del recuerdo. Raro que nadie salga a bailar, pero con tan poco espacio no se ven ganas de sacarle brillo a la suela.

Parte del amontonamiento se debe al cierre del centro de la Plaza Independencia. Vallas blancas rodea todo lo que está dentro de la primera fila de jardineras; amarradas con hilo cáñamo para evitar que las separen la policía falla a la hora de mantener invulnerable el lugar ya que organizadores meten a sus familiares y uno que otro lo logra teniendo la tolerancia de los uniformados pues no hacen desmanes.

“Es para evitar accidentes” justifica personal del Ayuntamiento ante las quejas de gente que quiere pasar a la Plaza para acercarse más al escenario, colocado en la esquina del Bancomer como se le conoce.

Mientras la mayor parte de la gente presta atención al escenario, hay otras personas que prefieren acercarse a la carpa blanca que el municipio colocó para la verbena popular. Filas de decenas de personas en espera de que los antojitos queden listos.

Anafres sosteniendo a tamaleras y ollas de café, comales con capacidad de 40 chalupas bien acomodadas adornan ese puesto de antojitos mexicanos gratuitos. Son los preparativos apenas, señoras acomodan los platos de unicel al tiempo de prender el fuego que en un par de horas calentará la masa para servir la comida a los pachuqueños.

De regreso al escenario, Carro Show termina su turno; ahora les toca a los políticos darles regalos a los asistentes. Regidores y secretarios municipales reparten a diestra y siniestra aguinaldos, de dulce claro está.

La fortuna es diferente para los servidores públicos y representantes populares: mientras el secretario de Servicios Municipales, Levi Leines, llega sus bolsas hasta 20 metros a lo lejos cuando quiere, la regidora Adriana Flores avienta las suyas abiertas, generando lluvia de caramelos y tal vez uno que otro descalabrado.

Quienes están más cerca del escenario levantan la mano con la esperanza de bajar algo, quienes están un poquito más allá hacen lo mismo, y los que están hasta atrás ni se toman la molestia. “Ah, ni las llegan”, se queja una mujer con evidente cara de decepción.

Después de esta especie baño de pueblo de los integrantes de Cabildo viene el siguiente grupo: Los Llayras, ídolos del pueblo pachuqueño. Con su música entre tropical y de ritmos andinos queda en evidencia el poco espacio que hay. Quienes van en pareja sufren no tenerlo para bailar, sólo se abrazan y dan pequeños pasos en círculos para matar las ganas; los que están más atrás sí dan piruetas dignas de cualquier danzante tropical; mientras los de adelante se quedan con dulces, los de atrás pueden moverse, eso se llama equidad.

“Que levanten la mano las mujeres enamoradas, ahora que la levanten los hombres enamorados… de otro hombre”, se hace el gracioso uno de los cantantes de Los Llayras, quien además saca los chistes más albureros de su repertorio sin ofender a nadie.

Ya para entonces la noche cayó de lleno. Nadie pela al reloj Monumental que pese al escándalo en punto de la hora toca las 7:00 pm. Tan exacto como el alcalde que llega en medio del concierto del grupo andino que se despide con ovación de los presentes que ya entraron en calor. Nuevo intermedio, nuevo bolo de dulces, nuevos niños alegres por sus premios y una que otra amenaza de descalabro. “No se acerquen tanto al escenario que los estamos aventando más allá” advierte Gori, el payaso maestro de ceremonias. Eso de payaso literal, no despectivo.

“¿Quieren a la Nueva Sonora Santanera?, ¿Quieren a los Cadetes de Linares? Pues están aquí” grita el payaso al momento que genera una ovación tremenda. La boa, El orangután y demás éxitos de la agrupación que tanto ha sufrido por problemas legales; a la gente no le interesa eso, sino que en todo el Centro rugen las trompetas y tamborazos que han marcado a tantas generaciones en salones nocturnos. Entre tiempo del concierto de la Santanera. Llega el alcalde Eleazar García a saludar a la gente. Todo un showman el presidente municipal, quien aprovechó la alegría que tiene el pueblo y más cuando empieza a regalar playeras. Explosión de papeles de colores al pie del Reloj, que queda rota ante una emergencia. En medio de la muchedumbre una chica tiene un ataque epiléptico, de inmediato tratan de conducirla al interior de la Plaza pero las vallas están amarradas. La gente la carga para conducirla a personal de PC que la tiende llevarla en ambulancia. Mal fin de posada para la chica. Es hora de comer y mientras Los Cadetes de Linares suben para su espectáculo quienes esperaron la comida gratis tienen su recompensa. Café caliente y una orden de chalupas son el menú de este domingo, cuando a pesar de que aún sigue sin comenzar el Lupe-Reyes, Pachuca ya celebró su posada.

Claves

Los grupos

- Cuando llegó al alcalde Eleazar García saludó a la gente y comenzó a regalar playeras mientras sucedía una explosión de papeles muticolores.

- Los grupos con los que la población se sacudió el frío fueron, en orden de aparición, Carro Show, Los Llayras, La Nueva Sonora Santanera y Cadetes de Linares.