Cesáreas innecesarias

Mientras que en el año 2000, 30% de los nacimientos en México eran cesáreas, esa cifra ha llegado a 46 por ciento -casi la mitad- en los últimos 12 años
Archivo Milenio
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Tijuana

México es uno de los países donde más se practican cesáreas en el mundo. Esta tendencia expone al bebé y a la madre a mayores índices de mortandad y va a la alza.

Mientras que en el año 2000, 30 por ciento de los nacimientos en México eran cesáreas, esa cifra ha llegado a 46 por ciento -casi la mitad- en los últimos 12 años.

"A nivel nacional hay dos factores que han incrementado...el diagnóstico temprano de los problemas fetales y...que las pacientes lo requieren por deseo propio. 'Yo quiero tener dos hijos, mejor tengo las cesáreas'", explica el doctor Daniel Sánchez Martínez, presidente de la Asociación de Ginecología y Obstetricia de Tijuana.

Agrega que en su experiencia son las madres primerizas las que más piden cesáreas electivas, temerosas de sufrir, luego de escuchar incontables historias de terror respecto al parto.

Luz Palacios, acompañante en los partos, también llamada "dula", cuenta cómo se fue gestando ese miedo a experimentar el dolor de parto.

"Este miedo al parto empezó en nuestras generaciones, en los años 80, donde por una campaña gubernamental, incluso antes, en los 70's, se intentó traer todos los partos al medio hospitalario. Ya no estaba bien visto parir en tu casa, era como '¿por qué pares en tu casa? Si tú tienes dinero'", explicó.

Así fue que en lugar de parteras empezaron a atender los partos los médicos en los hospitales, según explica la enfermera Eduviges Martínez, coordinadora del área técnica de la Escuela de Enfermería de la Universidad Iberoamericana.

Martínez asegura que aunque las parteras y enfermeras especializadas en obstetricia pueden perfectamente acompañar en un parto normal, ahora el sistema de los hospitales no se los permite y fueron desplazadas a asistir a los médicos.

"Este campo (del parto natural) lo invadió el médico, es difícil que lo vuelvan a soltar", lamentó.

La coordinadora de la carrera de Enfermería de la Ibero en Tijuana, Aída Aguiar, habla incluso del aspecto económico, que beneficia al médico que cobra por la cesárea mucho más de lo que se cobra por un parto vía vaginal.

"El factor económico tiene mucho que ver. No es lo mismo lo que percibe un médico por una cesárea que por un parto fisiológico", agrega la enfermera con más de 25 años de experiencia.

Esta es una aseveración que ya había escuchado el doctor Sánchez, pero que considera poco probable.

"Es muy difícil que eso ocurra porque se trabaja más en un trabajo de parto (sic) que una cesárea, pero sabemos que el riesgo de la cesárea es mayor, tanto para el médico como para el paciente", explica.

Agrega que el que se incluyan las cesáreas en los planes de seguro médico tampoco influye.

"Yo lo veo muy poco probable que haya un móvil económico, porque también la diferencia no es tanto. Tú puedes ver (que) aquí en la ciudad hay lugares donde dan súper oferta para la atención obstétrica de una mujer. Los seguros de gastos médicos, por ejemplo, no tienen aranceles que sean atractivos", explica el doctor.

En los hospitales de México, sobre todo en el sistema de salud pública, las mujeres paren en grandes galerones, sin la presencia de su pareja o familiares, tal como cuenta Mónica Covarrubias, madre de tres hijos, todos nacidos en hospitales públicos en Tijuana.

"En mi segundo parto, había mujeres en las camillas de los lados gritando, porque estaban teniendo contracciones y las enfermeras les decían 'ah, pero bien que no gritabas cuando te la estaban...¿o sí gritabas, mamita?'. Y luego les pegaban así, en el bracito y ellas se ponían como locas de enojo e impotencia", cuenta.

La enfermera Martínez sabe de la experiencia de Mónica y la explica como falta de empatía.

"En mi experiencia...a veces ese grito, esa queja, ese gemido, ese llanto molesta al personal médico hombre", recuerda de sus años de enfermera en hospitales.

El doctor Sánchez, en cambio, explica que esas quejas afectan a otras pacientes.

"(En) los hospitales donde hay muchas pacientes en trabajos de parto se hace una especie de neurosis colectiva, porque si tú tienes una paciente en trabajo de parto y una paciente está sintiendo más dolor que otra después dos, tres, cuatro van a sentir este tipo de molestias", agrega, comparándolo con una especie de contagio.

Es este ambiente de hacinamiento y falta de privacidad, se afecta la experiencia de parto de millones de mujeres, incluso deteniendo el proceso natural, según Palacios, dedicada a acompañar a parejas en el proceso de parto.

"Una mujer que está sola en su parto, una mujer que está temerosa, llena de incertidumbre, es mucho más probable que termine en una cesárea", cuenta.

A esto se suma una prisa de las propias mujeres y sus familias, tal como cuenta la enfermera y educadora prenatal, Georgina de García Lepe, quien dirige el centro CAMI de acompañamiento de parto en Tijuana.

Lepe ve en su trabajo a muchas mujeres que intentan hacer de su parto un acto público, rápido, de manera que pierden la concentración y el enfoque.

"En la actualidad, así como hay comida rápida y hay tecnología de punta que todo es súper rápido, el Facebook, la comunicación telefónica...perdemos esa privacidad y esa intimidad. Luego se preguntan: ¿por qué se le detuvo la dilatación? ¿Por qué no avanzó el trabajo de parto? ¿Por qué tuvo que ser intervenida oxitocina?", cuenta la enfermera con 30 años de experiencia acompañando partos.

La tendencia de cesáreas es preocupante a nivel mundial, tanto que en Estados Unidos, donde hay un porcentaje menor de cesáreas electivas, el Colegio de Gineco-obstetricia pidió hace un mes que se midan y se publiquen los porcentajes de estos procedimientos en cada hospital para luego incentivar a aquellos que mantengan niveles bajos de esta cirugía.

El doctor Sánchez explica que, además, hay razones económicas que hacen que los médicos estadounidenses no practiquen tantas de estas intervenciones.

"En Estados Unidos si el ginecólogo hace mucha cirugía, su seguro de responsabilidad médica se le dispara, entonces tiene que pagar más y paga muchísimo", explica.

Además, en Estados Unidos, especialmente California, han surgido centros de nacimiento atendidos por parteras, según explica la enfermera Martínez.

"Este sistema lo tenemos al 'otro lado'. No andamos lejos; las enfermeras tienen sus clínicas para atención de parto de las diferentes formas, y...cuando ven que la atención de parto va a ser complicada, contratan los servicios médicos", agrega.

En frontera, son las propias mujeres quienes al experimentar otro sistema de salud, regresan con su médico a México pidiendo un parto humanizado.

Esto no le sorprende a Luz Palacios, quien relata sus experiencias en el DF, donde cuentan con enfermeras especializadas, hay camas para parir de pie, hincadas, así como dulas en algunos hospitales, donde han tenido la experiencia de procurar que la madre esté tranquila y bien acompañada.

"Los resultados a apenas cinco años de tener otras maneras de parir son menos cesáreas", cuenta Palacios.

"Es lógico; el cuerpo se afloja al saber que las personas que están a su alrededor la aceptan y la respetan, que ellas puede hacer lo que sea que tiene que hacer: gemir, sudar, gritar, llorar, defecar. No importa, pero que pueda soltarse", finalizó.