El Cerro de la Pila abandonado por la inseguridad

Cientos de casas lucen semi destruídas y completamente solas, pues los colonos se vieron obligados a buscar otros lugares para vivir, ya que el temor sigue latente a causa de la venta de narcóticos.

Gómez Palacio, Durango

Expulsadas por la ola de violencia que generó la presencia del crimen organizado, decenas de familias fueron obligadas a abandonar sus viviendas ubicadas en la colonia Francisco Villa, mejor conocida como el Cerro de la Pila.

"Aquí estaba feo y muchos se fueron cuando los puchadores mataron a un soldado en el callejón".

Las pesadas escalinatas de concreto al ser recorridas van mostrado que a pesar de que se hicieron esfuerzos gubernamentales para rehabilitar la zona habitacional, ésta sigue en crisis y decenas de casas se mantienen abandonadas ante el temor de los propietarios de regresar a habitar el cerro.

Y el miedo de los colonos tiene fundamento. Allá en lo alto, a pesar de que colocaron nuevas luminarias, la noche cala debido a que aseguran los habitantes, no funcionan, lo que permite que adolescentes convertidos en "Bellacos, vestidos en chorizo" se instalen a consumir chemo y aerosol.

Lo mismo ocurre con un improvisado sistema de drenaje que permite ver expuestas decenas de tuberías de pvc y de plástico negro que, colocadas como orugas tiradas al sol, dejan escurrir el agua de cañería por los callejones y el olor a "mojón remojado", de acuerdo a los afectados.

Esto ocurre en la calle Emiliano Zapata donde los vecinos deben arreglar constantemente los tramos de la tubería.

Por si fuera poco, mediante planes de reconstrucción social les prometieron colocar banquetas, situación que se hizo parcialmente, lo que ocasiona inconformidad.

"Tenemos problemas con el drenaje, aquí huele a puro "pedo" todo el día, las banquetas fueron otra bronca porque a unos se las pusieron y a otros nos dejaron pelona la calle aunque queríamos que nos pusieran jueguitos para los niños".

"Con la basura no tenemos problema porque nos pusieron unos contenedores a pie de carretera, debajo de los callejones", apuntó un señor que pidió anonimato.

Sentado junto a su esposa comentó que algunos vecinos, por pereza, realizan quemas de basura para evitar bajarla, lo que propicia que parte de los callejones se encuentren quemados.

"Aquí era el mero punto de venta. Los dueños de las casas se fueron y pos algunos se aprovecharon y les quitaron puertas, ventanas, vidrios, todo lo que se pudiera, luego volvieron y ya no quisieron invertirle", aseguró el entrevistado.

Sin embargo refirió que mediante un programa de gobierno el año antepasado pintaron las casas, colocaron escaleras sobre escaleras existentes, pusieron bancas y luminarias, aunque no funcionan, lo que hizo más llevadera la situación.

"Tenemos problemas con el drenaje, aquí huele a puro "pedo" todo el día".

No así para las mujeres de edad avanzada que viven solas y que batallan más ahora para bajar los escalones.

"Fácil se fueron unas cuarenta familias nada más de acá arriba. Ahora están volviendo, desde diciembre y enero hemos visto que regresan, pero van a batallar para poder arreglar sus casas", concluyó el señor.