Programas sociales 'ausentes' en la Francisco Villa

Las madres solteras y las mujeres solas que habitan la cima del Cerro de la Pila, no cuentan con apoyos de ningún tipo, por lo que a duras penas pueden alimentarse y vivir dignamente.
Los programas sociales no apoyan a las mujeres solas o madres solteras que viven en el Cerro de la Pila.
Los programas sociales no apoyan a las mujeres solas o madres solteras que viven en el Cerro de la Pila. (Lilia Ovalle)

Gómez Palacio, Durango

Lidia Herrera vive junto a sus cuatro hijos en un pequeño cuartito que le heredó su abuelo, quien lo construyó sobre las faldas del Cerro de la Pila.

"Pos soy lo que dicen una madre soltera, estamos separados mi esposo y yo y me dejó con cinco niños pero uno se fue a vivir con mi mamá".

No obstante, sin un trabajo fijo y sin certeza económica para su familia, asegura que siempre la han rechazado cuando pide ser inscrita en un programa de Desarrollo Social.

Cuando se separó de su esposo, acordaron que él cooperaría semanalmente con 500 pesos para el sostenimiento de los hijos, dinero que no alcanza para comprar carne y leche.

"Aquí estoy con los cuatro en el cuartito que me dejó mi abuelo y mire, hasta estoy colgada de la luz, me la está pasando una vecina porque ni para eso tengo".

"Nunca he podido entrar a Oportunidades, no sé por qué pero siempre me dicen que no califico".

"Por eso tengo que hacer tortillas de harina para vender en la calle y también le ayudo a una señora a despachar gordas, pero no tengo un trabajo seguro", explicó.

A 39 años de edad, Lidia tiene todos los problemas del mundo, pero asegura que el más serio es el darle de comer a sus hijos, porque todos los días piden y como niños, tienen deseos que ella no les puede cumplir.

"Con lo que da su papá alcanza para comprar de repente 20 pesos de pollo y darles con sopita".

"Qué bueno que no faltan las lentejas y los frijoles, así les lleno la panza con huevito, tortillas y papas!.

"Ya cuando uno me dice que tiene antojo de carne pues les compro un pedazo pero no siempre se puede, me rinde porque luego nos arrimamos con mi mamá para que nos dé un taco".

Por si fuera poco, esta joven señora debe asumir que a sus hijos "apenas les está cayendo el veinte" de que ya no tienen papá en casa, motivo por el cual asegura, su hijo de seis años se ha vuelto conflictivo en la escuela.

Por su parte la señora Victoria Moreno dice que cuando comenzaron a irse las familias del cerro, ella jamás tuvo esa opción toda vez que al ser viuda y tener 70 años, no tenía a donde más ir.

"Ahorita tengo a dos hijos conmigo y uno se hace cargo de mí, es el sostén de la casa. Pero yo estoy sola. Igual se quedó sin su marido mi hija Florencia Medina pero a ella se lo mataron en un baile", apuntó la abuela.

El problema con las mujeres que habitan el Cerro de la Pila es que aseguran, nadie las voltea a ver y que los liderazgos políticos que están en la colonia, discriminan sin piedad.

Incluso la señora Brenda Herrera González, quien regresó en diciembre pasado con sus hijos, dice que no puede acceder a un pie de casa porque su terreno no está escriturado.

"Yo quisiera que me ayudaran con una despensita o con un dinerito de esos que le dan a la gente de la tercera edad".

"Dicen que para escriturar necesito 13 mil pesos. Aquí no podemos acceder a un pie de casa porque no tenemos un papel de propiedad".

"Pero aquí somos muchas madres solas y necesitamos darle oportunidades a los hijos. Necesitamos ayuda, ya sea con despensas, becas para que estudien, apoyos. Lo que sea", concluyó Brenda.