Edificios históricos sucumben ante la indolencia

Quedan pocas viviendas en la ciudad que a pesar de ser sumamente valiosas, son desdeñadas tanto por sus dueños como por las autoridades, afirmó Carlos Castañón, investigador especializado.

Torreón, Coahuila

Hay ciudades en La Laguna que si tienen muchos años de haber sido fundadas, como el caso de Parras de la Fuente o Mapimí.

Incluso Lerdo tiene una historia fundacional que data de alrededor del año 1600, con la hacienda de San Juan de Casta.

Naturalmente, comenzaron a fincar sus casas, muchos para nunca más volver a sus lugares de origen.

Torreón es una ciudad relativamente nueva. Su nombramiento como ciudad en 1907 nos deja un poco más de cien años de historia, a pesar de que hubo asentamientos humanos desde mucho antes.

Carlos Castañón Cuadros, investigador especializado en historia del norte de México, en particular La Laguna, señala que al 1893, Torreón ya era un pueblo en el que había intensiva actividad ferrocarrilera.

La bonanza con la siembra del algodón, generó que una gran cantidad de personas de México y del extranjero, llegaran a esta región buscando un futuro mejor.

El tiempo se ha llevado estas historias y viviendas también. Recientemente las lluvias generaron que muchas fincas viejas se vinieran abajo, ante lo cual el historiador manifestó su preocupación.

"El tema de los edificios históricos no siempre ha sido bien valorado en muchas ciudades de México. Pensamos que las ciudades valiosas son las que tienen 400 o 500 años de historia, o en pirámides, pero también tenemos ciudades con arquitectura del siglo XX como Torreón, que debe ser protegida, conservada y respetada", dijo.

Sin embargo, en lo cotidiano se asume aún que aquí no hay historia y que la arquitectura que existe no es valiosa, dejándola caer a su suerte, o peor aún, derribando estas construcciones para construir anodinas estructuras que albergan restaurantes, bancos o tiendas de conveniencia y hasta estacionamientos.

"Tenemos en Torreón edificios importantes de diferentes estilos, como la arquitectura de ladrillo, adobe y madera de principios del siglo XX y fines del XIX, son pocos pero aún hay algunos".

Destaca el historiador, que en particular el ladrillo y el adobe son materiales característicos de la región, de la misma tierra y que el uso fomentó una proliferación de ladrilleras para surtir a la demanda que había.

Hacia mediados de los años 20, se da un cambio tecnológico en la construcción en el mundo entero, estructuras de acero y concreto, técnicas que eran súper modernas y que nos han legado edificios como el que ahora alberga al Museo Arocena, rompiendo con las construcciones del pasado e incorporando nuevos legados.

Sin embargo, Torreón se sitúa al nivel de ciudades como La Habana o Miami por sus hermosos edificios en estilo art decó, que hablan por un lado de la moda en aquellos años, y de los recursos que habían para poder gastar en algo así, tan lujoso, tan bello y tan ignorado.

"Algunos están deteriorados o abandonados, y no sólo se dañan por las lluvias. Creo que el mayor daño es el abandono. Los dueños no saben que tienen estas joyas en sus manos"; para ejemplo, el derrumbe del Teatro Princesa, también en art decó, que ahora es un gris estacionamiento.

Más ejemplos: la casa de la Alahambra en Abasolo y Colón, un exquisito chalet de estilo inglés en Juárez y González Ortega y la lista es muy larga.

Agregó que no es posible que como sociedad se admita esta degradación de los valores en este caso, arquitectónicos e históricos.

La diversidad de personas que llegaron a la región, también se ve reflejada en la arquitectura.

Así mismo, no hay grupos ciudadanos ni de las autoridades, que ponderen y valoren estos inmuebles como lo que son y que protejan a conciencia las edificaciones.

"Y de hecho, ni siquiera la sociedad conoce el valor de estos espacios, por lo que no ven necesidad de cuidarlos y conservarlos, al menos es lo que sucede en Torreón", afirmó Carlos Castañón.

Un ejemplo muy bonito es el Hotel Galicia, cuya parte inferior ya está contaminada de negocios, pero que aún conserva la parte superior en casi todo su esplendor, al igual que los interiores. Además cuenta con un letrero hermoso en estilo art decó.