Celebran día del Rebozo en SLP

Realizan un festejo en el que el pueblo se reúne y espera la peregrinación del pueblo contrario para ver quién lleva la mejor prenda.
Elaboración del rebozo
Elaboración del rebozo (Especial)

San Luis Potosí

El rebozo, prenda de excelencia de la mujer, es de gran tradición en Santa María del Río, la cual se vive y respira a través de esta vistosa, elegante y fina prenda, sobre todo en su creación en seda, la más afamada y cuya elaboración se ha convertido en toda una artesanía que ha traspasado fronteras.

En entrevista, el maestro rebocero Arturo Estrada Hernández, ganador del Gran Premio Artesanal en 2012, explicó que lo usan las mujeres de toda clase social, a pesar de que en sus inicios se tenía la idea de que el rebozo era utilizado sólo por las que hacían las labores domésticas, los de seda los lucían las damas de alcurnia.

En Santa María del Río se han tejido, desde la época prehispánica, los más bellos y finos rebozos que se conocen; tan es así que algunos de ellos han ganado premios nacionales e internacionales.

Ahí nació el rebozo más famoso del mundo: el de bolita, que, por cierto, Francisco Gabilondo Soler, "Cri Cri", uno de los compositores más prolíficos de México, inmortalizó en una de sus canciones, en cuya letra dice: "La patita, con canasta y con rebozo ´de bolitas´"

Es así que el rebozo se convirtió en un símbolo de mexicanidad y su uso ha sido de lo más variado. Mientras las damas de alta sociedad lo utilizaban dentro de sus casas o en eventos diversos, las mujeres del pueblo no salían sin él, al mercado o cualquier actividad.

En el taller "Escuela del Rebocería" de Santa María del Río, en San Luis Potosí, refirió que en esta entidad puede apreciarse de manera muy colorida el uso del rebozo los días 9 y 10 de agosto, fechas en que todas las mujeres lucen su mejor prenda y que es ya atractivo turístico del estado.

Indicó que hay distintas calidades y producciones en seda, como la italiana o la japonesa, que lucen con las variadas creaciones y diseños de los artesanos, como los de barbilla, que son en tonos de color café, el palomo o pinto abierto, de color blanco y negro.

Los rebozos pueden crearse en una gran variedad de colores, figuras y diseños que han dado vida y fama a los rebozos creados en dicha localidad, aunque "lo tradicional siempre ha sido la base, lo tradicional siempre es apreciado y valorado dondequiera", subrayó Arturo Estrada.

Comentó que en Santa María del Río existía una división entre los pueblos de arriba y los pueblos de abajo -otomíes y guachichiles. División que llegó a transformarse en algo religioso pero sin diferencias.

Refirió que hay un festejo en el que el pueblo de abajo se reúne con el de arriba y se espera la peregrinación del pueblo contrario para ver quién lleva el mejor rebozo, el mejor rapacejo, el rebozo de seda.

"Lo llevan puesto de mil maneras, eso a nosotros nos da mucho gusto pues por ejemplo, como en el caso de Margarita Zavala, -esposa del ex presidente Felipe Calderón- a ella le quedamos muy agradecidos por su trato y por utilizar nuestros rebozos, por un día llamar y solicitar nuestros rebozos", dijo el entrevistado.

Refirió que también lo han usado personalidades como Angélica Aragón, Ofelia Medina, Jimena Navarrete. Ha habido apoyo, reconoció.

La palabra rebozo es de origen árabe que significa rebozar, envolver, cubrirse, arrebujarse. "Nosotros hemos hecho un cambio para definir, por ejemplo el rebozo de bolitas (el más afamado), el de rayas, el de diseño de figura".

Estrada Hernández indicó que se fabrica de diversos materiales, algodón, artisela y de seda, que es el más fino y suave.

Para hacer un rebozo puede variar el tiempo que se ocupe, así como su precio, sobre todo para la venta, ya que con todo y su elaboración puede ser hasta aproximadamente un mes.

Refirió que "el secado requiere de uno a tres días, según el clima, cuando está húmedo se tarda más, lo que influye en el costo, pero en el caso del rebozo tradicional no puede costar más que el de seda, pues no se cobra por días sino por tela".

Abundó que el tejido es la parte más cansada y tediosa, pero a la vez la más relajada, la más terapéutica, para mitigar el cansancio.

El rebozo "puede estar decorado con paisajes bordados con seda, a lo largo de los lados tiene una cenefa con técnica de amarrado y las orillas rematan con un cordoncillo de seda bordado a mano que hace juego con los adornos del rapacejo".

Comentó que el rebozo más ancho que se acostumbre en Santa María del Río tiene 75 centímetros", pero también se trabajan pedidos especiales.

En el telar de seda, el golpe debe ser más delicado más preciso, requiere de mucho cuidado: un rebozo de colección siempre va a ser de seda, es muy diferente a lo que es un rebozo tradicional. Incluso, dijo, se le reconoce como una obra de arte.

La elaboración del rebozo era una tradición familiar; primero se aprendía todo el proceso, para después cada quien especializarse en lo que más le gusta. Cada artesano hace el rebozo de principio a fin.

Actualmente, con excepción del rapacejo –el tejido que precede a las puntas–, que es elaborado a mano por las especialistas, llamadas empuntadoras, cada artesano hace el rebozo de principio a fin. Los diseños de Santa María del Río se crean a partir una gran vivencia.

Comentó que en dicho taller "hay unos 80 artesanos tejedores, punteadores unos 300, quienes desarrollan este trabajo a la par de su labores cotidianas".

Los característicos del lugar son el llamado "de bolita" y el "de barbilla", que antes se hacían por encargo; el pinto abierto, que lleva azul, blanco, negro y café; y el palomo, que es negro y blanco.

Subrayó que Santa María del Río conserva gran parte de los diseños de tradición, que están basados en dibujos antiguos, aunque el afamado se el "de bolita".

Pero también destaca el caramelo, llamado así porque lleva siete colores distintos; el grecas en forma de S, el pinto abierto, el de espadas o flechas, de pajaritos encontrados, y el de greca ancha.

Los rebozos pueden crearse en un solo color o con la mezcla de varios, a rayas, con barbilla; los hay con predominio en negro, morados, rosa mexicano o dorado, la gama puede parecer infinita, a la par de los diseños, todos brillantes al ser una obra de arte.

La variedad y riqueza de sus diseños dan origen a piezas únicas, muy apreciadas en Santa María del Río, en San Luis Potosí, entidad reconocida como cuna de una de las prendas más emblemáticas de la mujer mexicana.

Refirió que un secreto para descubrir si la prenda está hecha de seda natural y no de fibras sintéticas es hacer pasar el rebozo por un anillo. Sólo los de seda natural podrán superar la prueba, acotó.

Finalmente, Estrada Hernández reconoció que existe el problema de los intermediarios, quienes les compran muy barato y venden muy caro.