Operación del Cefereso costará 100 mdp al mes

Aún no se contrata al 100% del personal y el lunes comenzará el traslado de reos, informó José Luis Musi Nahmias, quien acudió en representación de Manuel Mondragón.

Gómez Palacio, Durango

La inseguridad no se resuelve con más cárceles, sino con prevención del delito, señaló José Luis Musi Nahmias, del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, quien representó a Manuel Mondragón en la puesta en operación del Cefereso de Gómez Palacio.

Los modelos de reinserción que se utilizarán serán los mismos con los que operan en otras cárceles de México.

Explicó que el penal número 14 es para internos de mínima y mediana seguridad, no de alta ni de máxima seguridad. Este lunes comienzan los traslados de reos de la ciudad de Durango, principalmente.

"Siempre he pensado que la cárcel debería ser la fábrica del Estado, queremos que los presos produzcan para quitar carga al Estado"

Indicó además que no tiene el personal completo, mientras que la operación mensual costará entre 90 y 100 millones de pesos, por los servicios de hotelería penitenciaria, es decir, alimento, ropa, actividades, entre otras.

Cuenta con alta tecnología, lo que garantiza la seguridad absoluta de internos y personal. La empresa que lo construyó es quien proporcionará los servicios de mantenimiento, entrega de ropa, vigilancia, lavandería y alimentación.

Ubicado en 100 hectáreas de los terrenos del ejido Seis de Octubre, este centro penitenciario se construyó con una inversión superior a los cuatro mil 500 millones de pesos y la mano de obra significó la contratación de cinco mil personas durante más de dos años.

 "Aún no podría calcular el costo por interno del Cefereso 14 ya que no se cuenta con el personal completo. Sí sale caro, por ello es que en Estados Unidos están soltando presos precisamente por los altos costos, situación que no se podría replicar, esto tampoco es correcto. Sí la tecnología es muy cara", señaló.

"Sí sale caro, Estados Unidos está soltando presos por los altos costos, situación que no se podría replicar".

Asegura que el trabajo es un derecho humano no una obligación, por ello es que tendrán que platicar más con las entidades, pues adelanta que están por presentar un diseño de Industria Federal de Reinserción Social, donde se formen sociedades federales que van a ir convirtiéndose en estatales, a través de las cámaras empresariales a través de un Consejo Nacional Consultivo de la Industria Penitenciaria.

Esto con el objetivo de vislumbrar una sociedad mercantil en donde gane dinero la cárcel, el empresario y el preso, como si estuviera trabajando en el exterior, por lo que si el programa tiene éxito ganarán las tres partes.

"Siempre he pensado que la cárcel mínimo debería ser la fábrica del Estado, yo trabajé en la cárcel de Lecumberri donde se encontraba una imprenta y ellos le trabajaban precisamente al estado, queremos que los presos produzcan, esto le quitaría carga al Estado", señala.

Manifiesta que se encuentra a favor de lo que establece la Organización de las Naciones Unidas que es menos prisión por menos tiempo, menos delitos, que incluya el trabajo a beneficio de la comunidad y penalidades más humanas.