Carboneros piden aunque sea frijoles y tortillas

En el Ejido Nuevo Reynosa del municipio de Viesca dicen que tienen varios años no tienen dinero para tamales en navidad, menos ahora con la afectación que dejó el paso del río Aguanaval.
Ejidatarios productores agrícolas del sector rural del ejido Petronilas, pasarán una triste Navidad.
Pasarán una triste Navidad. (Domingo López Bustos)

Matamoros, Coahuila

Aunque sea puros frijoles y tortillas sería un buen manjar para familias del ejido Nuevo Reynosa de Viesca, Coahuila. "Para nosotros a estas alturas, desde hace ya varios años, no hemos tenido dinero ni para hacer tamales y ahora menos con la afectación que nos provocó el río Aguanaval, al destruirnos nuestras cosechas", dijo Gilberto Valero, leñador y carbonero.

Añadió que desde que se les acabaron las "huertitas" (predios sembrados con sandía y melón), por la abundante humedad generada por las lluvias y ahora la mayor parte de los habitantes de esa comunidad rural, se están dedicando a elaborar leña y carbón de mezquite para vender a entre dos pesos con 80 centavos y tres pesos, en los expendios tanto de este municipio, como de Matamoros, Torreón, Francisco I. Madero y San Pedro de las Colonias.

Son pocas las viviendas que instalan un arbolito de Navidad.

"Lo que sí le puedo decir es que esta actividad, no nos deja morir, pues de perdido tenemos para comer, lo malo es que esta temporada de lluvias vino a afectar a la agricultura, y pues tenemos que buscar el pesito, para mantener a nuestras familias. Para qué nos quejamos, este jale es mejor, que andar en la obra, que otro trabajo, donde les pagan muy poquito", expresó.

Un 70 por ciento de la gente de ese ejido se dedica, desde hace unos meses a la elaboración de leña y carbón y el restante 30, se fueron a buscar mejor suerte, unos a Chihuahua, al corte del melón o a Piedras Negras en la nuez.

"Desde hace ya varios años, no hemos tenido dinero ni para hacer tamales".

"En los chavetes, -lugar donde cocinan los troncos pequeños de leña del mezquite para convertirlos en carbón- a veces logramos obtener hasta una tonelada de carbón. Estamos esperando entre dos mil 800 y tres mil pesos, en este fin de semana, que vienen los compradores en sus camiones por el producto, esa cantidad nos la vamos a repartir entre tres, para llevar algo a nuestras casas, pero no podemos darnos el gusto de comer, como hace 10 años, que nuestras mujeres nos hacían tamales, o champurrado, pozole, porque ese dinero tenemos que planearlo para los tiempos malos, hasta que volvamos a hacer más carbón", explicó Gilberto Valero.

En cuanto a la fe y devoción al Niño Dios, platicó que esa tradición, también se está perdiendo en las nuevas generaciones de su pueblo, pues son pocas las viviendas que instalan un arbolito de Navidad, series de lucesitas, coronas navideñas.

El mismo Nacimiento de Jesús también se pierde, cuando hace unos 15 años, su madre, le decía a su papá, unos días antes del 24 de diciembre que la llevara al cerro para traer, gobernadora, alicoches, maqueyes, "viejitos", siempre viva, con lo que adornaban el nacimiento.