REPORTAJE | POR DANIEL HERNÁNDEZ

Capacitadores de Conafe necesitan apoyo estatal

En pueblos de Xochitlán no conocen qué es el internet

Los LEC son estudiantes quienes prestan un servicio social en las comunidades motivados por el apoyo de entre mil 200 y mil 500 pesos mensuales que les entregan durante 30 meses

Puebla

Judith Cristóbal López, capacitadora tutora del Comité Nacional del Comité Educativo (Conafe) en Xochitlán, explica la necesidad de la intervención de los tres niveles de gobierno para el apoyar tanto a estudiantes como a los profesores que forman parte del grupo Líderes Educativos Comunitarios (LEC).
Estudiantes de localidades como Las Amarillas y Rancho del municipio de Xochitlán Todos Santos carecen de material didáctico, de aulas en buenas condiciones, de equipos de cómputo (y donde los hay no existe el internet).
“El municipio nos apoya con algo, de SEP no tenemos nada, pero sí nos piden resultados en la prueba Enlace, ¿pero, ellos en qué han apoyado a Conafe? Para qué a nosotros nos piden ciertos resultados, no hay apoyo, si ellos nos mandaran libros, incluso los libros que dan a Conafe son los que les sobran porque no está destinado cierto material para nosotros y nosotros necesitamos apoyo en todos los ámbitos por ejemplo para el techado (de las escuelas) el material los libros, los materiales para los niños que en las escuelas federales los tienen más a la mano”.
Considera que una de las limitantes que enfrentan los LEC es la falta de material, pues aunque tuvieran la posibilidad de comprarlo hay zonas en las que ni si quiera hay papelerías.
“Yo siento que un lastre muy importante es el material, los problemas que siempre tenemos es con el material didáctico además con la tecnología porque las computadoras son para secundaria, pero también a los niños de primaria debemos empezarlos a introducir porque cuando van al bachiller no saben a veces qué es el internet, no saben usar una computadora”.
Cada LEC tiene que pasar una evaluación previa para poder estar frente a un grupo que consiste en una capacitación de dos meses y después se les designa una comunidad en la que deben vivir todo el ciclo escolar, con salidas únicamente los fines de semana.
Como parte de sus actividades los LEC tienen que involucrarse con su comunidad con algunos talleres como la creación de huertos y pláticas sobre la importancia de la vida familiar.  
Pese a las limitaciones, los LEC se siente motivados de poder apoyar en algo a las comunidades más alejadas y olvidadas por las autoridades.
Los estudiantes señalan la necesidad de que haya mayores recursos para la escuela que puedan ser utilizados en tecnología como la construcción de un aula de medios en la que tengan acceso a internet, puedan proyectar videos y tengan espacios de entretenimiento dignos.
El Conafe es un programa federal y no recibe recursos de las autoridades estatales, por lo que los líderes comunitarios coinciden en la necesidad de la participación de los tres niveles de gobierno, pues actualmente el acondicionamiento de las aulas y la prestación de servicios dependen sólo de la participación de las comunidades.

Dos horas de camino para llegar a las aulas

Blanca Esther camina un promedio de dos horas para llegar a la comunidad de Rancho Viejo, perteneciente al municipio de Xochitlán, donde da clases a un grupo de secundaria de 11 alumnos que de no ser por ella no tendrían acceso a la educación.
Ella forma parte de los mil 691 Líderes Educativos Comunitarios (LEC) que apoyan en Puebla por medio del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), que brinda servicios educativos en lugares en donde la Secretaría de Educación Pública (SEP) no interviene por la baja población escolar.
Los LEC son estudiantes quienes prestan un servicio social en las comunidades motivados por el apoyo de entre mil 200 y mil 500 pesos mensuales que el Conafe entrega mensualmente durante 30 meses para que puedan continuar con sus estudios.
En un recorrido de Milenio Puebla por las comunidades de Las Amarillas y Rancho Viejo, pertenecientes al municipio de Xochitlán, poblaciones que fueron fundadas hace aproximadamente 50 años y en las que sus habitantes se mantienen de trabajos artesanales como los capotes que son vendidos a mayoreo a intermediarios que los revenden en playas de Estados Unidos, es evidente el atraso en el que los líderes comunitarios tienen que dar clases.
Cada una de las dos comunidades tiene un aula, en Las Amarillas los niños asisten a kínder y primaria, son seis alumnos atendidos por la profesora Angélica Leyva, quien es originaria de esa comunidad, y quien estudió en esa escuela y actualmente es la líder comunitaria.
En entrevista explicó que es complicado atender a los niños pues deben elegir actividades con diferente grado de dificultad de acuerdo a la edad de los niños.
En la comunidad de Rancho Viejo tienen tres aulas para kínder, primaria y secundaria con tres líderes comunitarias quienes coinciden en la necesidad de la intervención y apoyo de los tres niveles de gobierno para poder brindar una educación de calidad.
Señalan que una de sus principales dificultades es la de tener que dar clases sin el material didáctico necesario y que tampoco lo pueden pedir a los padres de familia pues no existen lugares para hacer las compras en la comunidad y tampoco cuentan con los recursos económicos necesarios.
En las aulas no tienen más de tres computadoras sin acceso a internet, el mantenimiento de las aulas corre a cargo de los padres de familia y no cuentan con servicios como agua potable.
Por medio de un comité los pobladores se organizan para el hospedaje y la alimentación de los maestros, apoyo para material educativo y la vinculación con las actividades de la escuela.

Sexto lugar con más rezago educativo: INEA

En el primer trimestre de 2013 el Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA) dio a conocer que Puebla se encontraba en el sexto lugar nacional con más rezago educativo en México.
De acuerdo a indicadores hasta ese momento, había 1 millón 940 mil 567 personas de 15 años o más, el equivalente al 46.7 por ciento, en condiciones de analfabetismo o sin terminar sus estudios en primaria y secundaria.
En sus estadísticas señaló que 598 mil 318 personas no concluyeron sus estudios en el nivel primaria.
El organismo además dio a conocer que 385 mil 560 personas no saben leer ni escribir, el equivalente al 9.3 por ciento del total de las personas con más de 15 años de edad.
No obstante, uno de los indicadores señaló que el número de personas sin saber leer y escribir en comparación con el 2011, cuando había 407 mil 182 personas en esa situación.
De los indicadores del INEA, se dio a conocer que los diez estados donde se presenta el mayor rezago educativo del país son: Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Puebla, Guanajuato, Zacatecas, Yucatán y San Luis Potosí.
Por separado, el Conafe dio a conocer que hace unos días firmó un convenio de fortalecimiento de educación inicial con la Unicef en México.
El Programa de Educación Inicial de Conafe, plantea como primera línea de acción, la profundización de su pertinencia cultural, con impacto en las 32 mil 87 figuras educativas de Conafe, más de 424 mil 202 familias y 460 mil niños y niñas en el país, generando indicadores para la incorporación de buenas prácticas y monitoreo del programa.
“La formación y capacitación de calidad para los educadores y contar con programas estratégicos que respondan a la necesidad de la población a la que se dirige son aspectos fundamentales que contribuyen a una mejor calidad educativa”.
El proyecto para el fortalecimiento del Programa de Educación Inicial del Conafe contempla 14 grandes objetivos, y para lograrlos se realizarán estudios de campo, análisis de las prácticas de crianza en las comunidades de los estados seleccionados, entrevistas con diferentes figuras de la cadena operativa y la revisión del modelo pedagógico”.
El análisis de los proyectos académicos e institucionales previos y actuales tiene como finalidad retroalimentar el programa y recuperar prácticas educativas que consideren la riqueza cultural, los métodos de crianza, los estilos socioculturales de aprendizaje y de socialización temprana.
El proyecto incluirá significados sociales e institucionales, las perspectivas de género y participación comunitaria, al tiempo que contará con insumos que contribuyan en la detección de indicadores, ámbitos de monitoreo y diseño posterior de herramientas y materiales educativos que fortalezcan la educación inicial no escolarizada que ofrece el organismo que encabeza.