Cañón de Fernández, un jardín en el desierto

La investigadora Gladys Aguirre señala que el manejo de los paseos a este lugar son de uso recreativo, a fin de crear conciencia entre la población sobre la conservación de estos sitios.
El Mirador uno de los sitios que brinda adrenalina.
El Mirador uno de los sitios que genera adrenalina. (Alejandro Jiménez)

Lerdo, Durango

Uno de los atractivos turísticos que cada vez tiene mayor aceptación dentro de la región lagunera es el Parque Estatal Cañón de Fernández, en donde se realizan paseos para todo público con el fin de hacer conciencia de la conservación de este ecosistema.

Este lugar es uno de los pocos a nivel nacional que tiene dos distintos ecosistemas que se han adaptado con el transcurso de los años, una mezcla de humedales y el desierto es lo que caracteriza y le hace más interesante a los turistas.

Además de esto, se pueden encontrar una gran cantidad de petrograbados de nómadas que quedaron en las enormes piedras denominada como “El Reliz de Los Venados”, un sector de este singular lugar.

Hace 10 años se publicó en el diario oficial el decreto de área natural protegida para el Cañón de Fernández

La Directora del Cañón de Fernández, la investigadora Gladys Aguirre Balza, señaló sobre el manejo de los paseos a este lugar, que son de uso recreativo con el objetivo de crear conciencia sobre la conservación de estos sitios.

“Tenemos ya unos años resguardando este lugar, ahora queremos que la gente asista de manera recreativa a nuestros paseos en donde se les enseña cómo los mismos pobladores cercanos se han organizado para poder protegerlo y se les enseña la gran diversidad de flora y fauna que se aprovechan con la ventaja de las aguas del Río Nazas" recalcó.

El mapa completo de este polígono comprende un total de 17 mil hectáreas entre las cuales se agregan concesionarios, pequeñas propiedades, ejidos y comunidades, siendo la comunidad de Graseros la que ya está organizada en los proyectos pro conservación de este Cañón.

Actualmente nuestro país cuenta con 142 Sitios Ramsar (protegidos) con una superficie total de casi nueve millones de hectáreas.

Estos incluyen, entre otros tipos de humedales, manglares, pastos marinos, humedales de alta montaña, arrecifes de coral y oasis.

Dentro de los nuevos proyectos hay uno de certificación de los guías de turistas y los paseos, el cual se sigue buscando para que la CONAFOR acepte.

Otro de los proyectos es implementar recorridos en bicicletas, ya que se busca guiar a los turistas por senderos recreativos.

VÁMONOS DE PASEO

Desde la Plaza Principal de Lerdo 'La Plazuela Juárez', ya espera muy temprano el camión que transporta a casi 30 personas a estos paseos en el Cañón de Fernández, su mayoría son adultos los cuales llegan en busca de un día para “desintoxicarse” del trabajo diario y el estrés.

El trayecto hasta el paraje puede ser por la carretera libre desde León Guzmán o por Autopista y dura aproximadamente una hora.

A su llegada, se hace una rápida explicación a todos sobre el itinerario a llevarse a cabo. De inmediato los visitantes aprovechan para tomar fotografías del panorama.

En las orillas del río ya se encuentran algunas tiendas de campaña de grupos que desde una noche antes acamparon en la naturaleza y que en la mañana con redes y cañas comenzaban a pescar algunos peces para el desayuno.

Es en la temporada vacacional de Semana Santa cuando más visitas registra este lugar

Acompañando al grupo de paseantes turísticos en estos parajes, es difícil no detenerse a los pies de un Sabino o Ahuehuete Milenario como se les conoce a estos testigos durante cientos de años de las grandes venidas del Padre Nazas, de sus malas épocas de sequía, de cientos de especies animales que se han posado en sus ramas, anidados en sus troncos y buscando refugio en sus largas y saltadas raíces.

Por toda la rivera de este Cañon, se puede escuchar con atención cómo el pájaro carpintero hace sus huecos en estos enormes troncos. Algunas tortugas se posan en las raíces que llegan a levantarse por metros en busca de secarse bajo el sol.

El más viejo de los Ahuehuetes y Sabinos ha vivido mil 300 años.

Dentro de estos recorridos se acerca Don Julio, uno de los guías del lugar y quien suele ser quien ilustra a los visitantes en el “Reliz de los Venados”.

A pesar de su avanzada edad, mantiene el ánimo para hacer su caminata a las faldas de los cerros o paredes de rocas en donde se encuentran los fósiles petrificados y sus eras geológicas tan definidas.

Esta área natural protegida ofrece un sinfín de actividades, todas con sus debidas precauciones, acampar, nadar, pescar, andar en bicicleta (solo en lugares señalados), etcétera.

Sin embargo los daños están hechos, los rapelistas han colocado 'taquetes' entre las piedras y se pueden ver graffitis y pintas en aerosol que han opacado los petroglifos.