Escuelas aprenden a cuidar el Cañón de Fernández

A través de recorridos, casi 100 instituciones laguneras se han acercado a la reserva natural para comprender su riqueza y las alternativas para preservar la flora y fauna que ahí habita.
La asociación Prodefensa del Nazas  recibió una Mención Especial del Premio al Mérito Ecológico 2016.
El Cañón presenta desde paisajes desérticos hasta humedales. (Milenio Digital)

Lerdo, Durango

Contar con un lugar tan vasto como el Cañón de Fernández, puede ser lo normal para quienes habitan en las cercanías. Por tal motivo, Gladys Aguirre, coordinadora de ese lugar, ha implementado labores de conciencia entre los habitantes de los ejidos cercanos, a fin de que se puedan desarrollar mejor las estrategias de preservación. 

Los resultados ya son visibles, las familias son más cuidadosas con el lugar y dan más valor a la biodiversidad de los 30 kilómetros que comprende, mismos que son considerados como una de las áreas más extensas a nivel mundial desde hace 10 años.

En el Cañón existen 240 especies de plantas, 221 de aves, 51 de reptiles y anfibios, 16 especies de peces, y un sin número de invertebrados.

El Cañón de Fernández es una de las áreas naturales más extensas en el mundo

Por ser territorio de Durango, cada año el gobierno estatal otorga 300 mil pesos para administrar el parque, aunque es por medio de programas de diversas dependencias federales, que han accedido a otras alternativas de financiamiento enfocadas a los proyectos productivos para desarrollar la zona.

El área fue seleccionada junto con otros 19 espacios naturales a nivel nacional a fin de recibir recursos destinados a fomentar la conservación del medio ambiente a través de la educación.

Uno de los programas que apoya al Cañón de Fernández, es el de Educación Ambiental patrocinada por la empresa Johnson Controls. Con Eco Jornadas, estudiantes a partir de quinto grado de primaria y hasta universitarios, recorren el Cañón y sus ecosistemas, que van desde el desierto hasta los humedales.

De entonces a la fecha, son ya alrededor de cien escuelas que participan en el proyecto.

Aunque los avances son significativos y prometedores, queda pendiente la conformación de un listado detallado de la flora y fauna que hay en la reserva, además de sus condiciones, cantidades y ubicación.

Así, dijo Gladys Aguirre, se podrán conocer con mayor seguridad las especies en riesgo, a fin de implementar de manera más eficiente alguna solución.