En Cañón de Fernández, lugareños serán guías

Gladys Aguirre Balza señaló que lo mismo será para la Sierra de Jimulco, también se les capacitará sobre cuidados al medio ambiente, lo que representaría una fuente de ingresos para las familias.

Torreón, Coahuila

La Secretaría de Turismo (Sectur) certificará a nivel nacional como guías de turismo de naturaleza y cuidados al medio ambiente a lugareños de las comunidades del Cañón de Fernández y del Cañón y Sierra de Jimulco.

En el sitio, se logró la declaratoria de área protegida el 25 de abril de 2004.

Las capacitaciones iniciarán el próximo mes, con lo que se espera incrementar la difusión sobre la importancia de los sitios y su cuidado, declaró Gladys Aguirre Balza, directora del Parque Estatal Cañón de Fernández.

Será una actividad que podrá representar una fuente de ingresos para las familias de las comunidades, comentó, quienes conocerán desde senderismo hasta de primeros auxilios para el resguardo de los visitantes.

Destacó que se trata de áreas muy visitadas, destacando la temporada de Semana Santa se reciben en el Cañón de Fernández un promedio de seis mil personas, a quienes se les podrá brindar una mejor oferta turística, una vez que los lugareños se capaciten.

Del mismo modo, dijo que se trata de un lugar idóneo para el ecoturismo, ya que cuenta con espacios para realizar observación de aves, campismo, caminata, ciclismo, turismo comunitario, donde se da un manejo recreativo responsable del sitio, para protección del área.

Son tareas constantes el gestionar esquemas de control de especies invasoras, de capacitación para la gente de las comunidades, quienes realizan acciones de vigilancia y monitoreo.

El desarrollar programas de educación ambiental y capacitar a los lugareños en proyectos productivos para que obtengan un ingreso extra en sus hogares, para lo que reciben la aportación semilla del Estado.

El Parque Estatal Cañón de Fernández se ubica al noreste del Estado de Durango, en la parte sur del municipio de Lerdo.

Abarca una superficie de 17 mil hectáreas, desde las compuertas de la Presa Francisco Zarco, que contiene las aguas del Nazas.

En el área natural protegida se localizan tres ejidos, pequeñas propiedades y más de 100 concesionarios federales de las márgenes del río.

Tras ser cuestionada sobre los factores que ponen en riesgo el equilibrio del sitio, Gladys Aguirre Balza, destacó en primer lugar a la presencia de algunos concesionarios dedicados a la actividad agrícola.

Ya que a pesar de que comenta que no está permitido el otorgar nuevos títulos, los ya autorizados están cambiando de dueño, quienes no están cumpliendo con las condiciones fijadas por la Conagua en relación con el tamaño de las construcciones y los tipos de cultivos, a pesar de que se han reportado los casos ante la Conagua y se solicita acciones de remediación, comentó que no se ha tenido respuesta.

Otro de los factores que ha estado afectando el equilibrio de los ecosistemas, de acuerdo con la responsable del área, son las especies invasoras que llegan por causa de la naturaleza o por acción del hombre.

Detalló, como ejemplo, de la proliferación de una especie de langostino al que se ha pedido a la población consumir con frecuencia, más agregó que los peces tienen el mayor estatus de protección, dado que disminuyó la cantidad de especies nativas cuando se plantaron en la presa especies para beneficio económico.

Explicó que se trata de especies que no están dentro de la cadena alimenticia, al no tener un depredador natural que limite la población, por lo que al proliferar afectan el equilibrio de los ecosistemas.

En el caso de las especies animales, comentó que la forma de contrarrestar el desequilibrio, es fomentando que la gente de las comunidades lo consuma.

Otros factores que impactan la zona son los incendios, para lo que se tiene el apoyo de brigadistas de las comunidades en materia de prevención.

En cuanto a las especies vegetales invasoras, destacó la presencia de la planta Chicura y la Mora, para lo que se han gestionado proyectos para disminuir su población y controlarla, que representan empleos temporales para la gente de las comunidades.

La extracción de especies, principalmente de aves canoras y de vegetales como las Noas, además de la caza de venado y pato, ante lo que se ha actuado presentando denuncias, incrementando la vigilancia y la capacitación sobre la importancia del equilibrio del área.

Puntualizó que cuentan con el respaldo con cerca de 30 pobladores del área que están capacitados para su resguardo. Aunque comentó que no se ha logrado gestionar el pago de servicios ambientales.