“Me hinqué dándole gracias a Dios”

María del Rosario Rocha es sobreviviente del cáncer de mama, forma parte de la Asociación Mujeres Salvando Mujeres. Cada vez que puede, cuenta su experiencia sobre: "Prevenir es vivir".
María del Rosario Rocha comparte su historia con el cáncer de mama.
María del Rosario Rocha comparte su historia con el cáncer de mama. (Manuel Guadarrama)
Testimonio de cáncer de mama (Milenio Radio)

Torreón, Coahuila

María del Rosario Rocha Espinoza tiene como lema después de que le descubrieron cáncer de seno en 2006: "Prevenir es vivir", pues detectado a tiempo dice, es totalmente curable y prueba de ello es su testimonio.

“La clave de vivir es prevenir”.

Es enfermera de profesión y 57 años de edad, de carácter extrovertido y alegre recuerda perfectamente cómo se da cuenta de que algo no andaba bien en su salud y es un recuerdo que aún le provoca que la voz se le entrecorte.

"Llegue de trabajar a mi casa y mientras me cambiaba, me di cuenta al palparme que tenía una bolita en el seno izquierdo. Fue impactante para mí y corriendo me fui a ver al oncólogo que es compañero de trabajo. Vi que no sabía cómo decirme lo que pasaba y le dije: Doctor, olvídate de la amistad soy una paciente más y haz lo que tengas que hacer, quítame el seno si es necesario no nací con ellos. Me dijeron que tenía que hacerme una biopsia transoperatoria y mastectomía y pensé pasé a ser una más de las estadísticas".

Asegura que ella por su profesión, ha visto de cerca el dolor de los pacientes con cáncer y creía que si la vacuna era la extracción del seno, eso estaba bien para ella.

"Tuve infinidad de muestras de cariño, chocolates, peluches, eso me dio ánimo".

"El lunes me dieron el diagnóstico y para el miércoles ya me estaban operando. Después de la intervención me llevaron al cuarto del hospital ahí estaban mis familiares tras varios días me dieron de alta, tuve infinidad de muestras de cariño, chocolates, peluches, eso me dio ánimo. Antes de ello el médico habló conmigo, recuerdo perfectamente lo que dijo: de diez, cinco se salvan, de esas cinco dos reciben quimioterapia y radio terapia, otra solo radio, la otra solo quimio y una de cada diez no requiere de ninguna de las dos y yo era precisamente esta última en la estadística", señala.

Es en esa parte de la narración de su historia, cuando se le quiebra la voz, asegura que ella incluso había planeado que buscaría la forma en la que sus cuñadas que son enfermeras también de profesión, le aplicaran la quimioterapia en su casa.

“Yo le tenía un miedo enorme a la quimioterapia por los efectos secundarios que provocan en el cuerpo y como enfermera lo sé. Cuando me dicen eso, me hinqué dándole gracias a Dios, estaba conmigo además del doctor una religiosa encargada de repartir la ostia a los enfermos, ellos me levantaron del suelo yo les decía con las lágrimas en los ojos que Dios me quiere y ama mucho”.

Devota de la Virgen de Guadalupe comenta que siempre que puede comparte además de su testimonio la recomendación a otras mujeres de que “la clave de vivir es prevenir”, en lo que se refiere a la salud.