Un método de exploración que usa radiación

Al ser del tipo ionizante no es dañina para el cuerpo, informó la doctora Susana Medrano, médico Radiólogo. La Laguna es privilegiada. Hay alrededor de 25 mastógrafos en diversos hospitales.
La mamografía utiliza radiación ionizante en dosis bajas, por lo que no daña el cuerpo, afirmó la doctora Susana Medrano, médico Radiólogo.
La mamografía utiliza radiación ionizante en dosis bajas, por lo que no daña el cuerpo, afirmó la doctora Susana Medrano, médico Radiólogo. (Especial)

Torreón, Coahuila

Una mamografía es un método de exploración que utiliza radiación ionizante en dosis bajas, dijo la experta, y permite obtener al menos cuatro proyecciones de cada mama. 

Lo anterior fue informado por la doctora Susana Medrano, médico Radiólogo con sub especialidad en Imagenología Mamaria, quien añadió que se realizan en mastógrafos, que son de dos tipos: análogos y digitales. 

“Nos ubican en todos los planos, por atrás, adelante, arriba, abajo, del tejido mamario, como si rebanaras la mama”. 

Ambos dan buena resolución y lo más importante, es la persona que lo va a leer. Estos aparatos, aún los análogos, cuestan millones de pesos con sus variaciones muy diferenciadas, pero son excelentes inversiones de salud. 

“Incluye la axila, y el músculo pectoral mayor. Una mamografía debe tener mínimo estas estructuras y como control de calidad, primero revisamos que estén estas estructuras, en una placa bien posicionada”, dijo. 

Comentó que en caso de mamas muy grandes, se deben de hacer incluso dos placas, pero también se tiene que contar con los elementos mencionados. 

En ocasiones, el cáncer de mama se manifiesta con ganglios inflamados en la clavícula, pero esto no lo incluye la mastografía, sólo el médico puede revisar y determinar de qué se trata y si se debe hacer un estudio complementario más un interrogatorio. 

La Laguna es privilegiada. Hay alrededor de 25 mastógrafos en diversos hospitales y clínicas del sector privado y público, y nunca sobran. 

También está el camioncito que los gobiernos llevan a las colonias, y hay que aprovechar esto, pues constituye un apoyo para las mujeres.

“Sobre todo hay que concientizar a las mujeres para que vayan. Aunque sean gratis y de primera calidad, las mujeres no acuden”. 

“Hay muchos tabús. Me topo con mujeres que lo primero que dicen es que no quieren hacérsela por que les da miedo que les digan que tienen cáncer”, mencionó. 

Otra “leyenda urbana”, es que duele mucho hacérsela, porque hay un apretón, pero el grado de compresión lo da la máquina, según el volumen de la mama, pero no se compensa este dolor, con lo que podría representar la pena de padecer un cáncer. 

El objetivo de la compresión es estandarizar el grosor, pues la mama tiene una forma cónica, y se “aprieta” para que la calidad de la imagen sea la adecuada, porque si no, quedaría como una foto muy negra en un lado y muy blanca en el otro lado. 

“Es un poco molesto. Es muy rápido, estamos hablando de tres o cuatro segundos, se comprime, hay un disparo y listo. Te tardas más en cambiarte que en lo que se toma el tiempo de hacerse el estudio”. 

Un promedio de diez minutos pueden tomarse para hacerse el estudio de mamografía. 

“Hacerse una mamografía duele, pero duele más no hacérsela”, comentó la doctora. Si el cáncer se detecta a buen tiempo, el seno no se pierde ni siquiera y con el tratamiento, morirán de otra cosa, pero no de cáncer. 

Lo que marca al cáncer como enfermedad letal, es el avance de la enfermedad. Llega un punto en el que ya no es posible hacer nada por la paciente. 

Otro método para analizar la mama, es la resonancia magnética, en caso de que la mamografía no sea concluyente en sus resultados. 

Algo primordial: la doctora Susana recomienda a quienes tienen implantes mamarios, a también revisarse con el médico y hay técnicas para la mamografía. 

“La resonancia tiene indicaciones muy especíicas. También recurrimos a ella en casos de mama operada de algún cáncer y que tenemos dudas de que haya una recidiva, es decir, un regreso de la enfermedad”, dijo. 

“Hay que practicar la exploración física. Más que nada como generadora de conciencia. Acudir al médico una vez al año, estar pendientes, no hay que dejarlo pasar”.

Es importante agotar todos los recursos para tener la certeza de que es un cáncer. La última palabra la tiene el patólogo, se toma la muestra, se realiza la biopsia y este especialista es el que le pone “nombre y apellido” a la enfermedad. 

La decisión del cirujano depende de lo que diga el patólogo: es un cáncer invasor, un cáncer in situ y desde luego, se consulta con el paciente y sus familiares.

A veces –mencionó la doctora- llegan mujeres con cambios muy drásticos en la mama. Al preguntarles que por qué no habían ido antes, dicen que piensan que no era nada, que creían que era grasa, y ya se dejó pasar valioso tiempo, y no hay que hacer eso. 

“Que triste que diagnostiquemos cánceres avanzados. A estas alturas ya no deben morirse mujeres por cáncer”. Y por eso, ella y otras valiosas mujeres en la región, luchan día a día.