La vergüenza como detonador del cáncer prostático

Roberto López Franco, psicólogo y catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, aseguró que los tabúes sociales impiden que los hobres acudan a una revisión pertinente.
Los hombres no admiten que sienten dolor porque consideran que quejarse pondría en duda su “hombría”.
Los hombres no admiten que sienten dolor porque consideran que quejarse pondría en duda su “hombría”. (Especial)

Torreón, Coahuila

Roberto López Franco, psicólogo y catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), señaló que la mayoría de los hombres no acuden a realizarse el examen de próstata debido al modelo que van adquiriendo desde la infancia, pues el hecho de que el doctor haga la exploración rectal, los hace sentirse sometidos.

"La mayoría de los hombres mexicanos somos muy tanáticos, somos muy apocalípticos, entonces la mayoría lo enfrenta de una manera negativa".

"En principio, el hecho de que un hombre tenga que ir a hacerse un examen de próstata se enfrenta primero, antes que nada, al prejuicio social y cultural acerca de que un hombre no debe de ser palpado en el ano", aseguró.

De acuerdo con el catedrático el prejuicio es muy fuerte, pero también señaló a la gente se le olvida que hoy en día el primer punto de referencia, antes del palpado, es un examen de sangre.

"Entonces, en ese sentido, el hombre tiene un prejuicio que se puede convertir en un complejo de ser violado, de ser violentado y por lo tanto la posibilidad de ya no ser tan hombre por haber sido penetrado por el ano", agregó.

Se trata de un tema de masculinidad, de hombría, pues el hombre, socialmente hablando, no debe de ser sometido, el hombre es para dominar y tomando esto como base, no acude al proctólogo por ese temor.

Sobre todo, por el temor de que alguien pueda darse cuenta, pues de este modo en el ámbito social y cultural uno pasa a ser un hombre "calado", un hombre que fue penetrado y que por lo tanto tiene otra visión del mundo.

Es una problemática que permanece aún en la actualidad, pues "el hecho de las nuevas generaciones tengan más información y de que sean más 'open mind' en el tema de la sexualidad y de las prácticas sexuales, no quiere decir que haya hecho desaparecer la parte psicológica de la identidad en donde el hombre es el poderoso, el dominante, entonces eso todavía no sucede cultural y socialmente".

Destacó que para superar esto, es necesaria una resocialización, un cambio de paradigmas para eliminar los prejuicios que por ende eliminarán el complejo de sentirse sometido y de inferioridad que se da en muchos hombres al momento de ser palpados.

Aunque insistió en que es un proceso muy difícil, ya que la pregunta ante eso es "¿quién lo va a iniciar?".

Por otro lado, Roberto López Franco habló sobre la afrontación de un resultado positivo de cáncer de próstata.

"En principio, el hecho de que un hombre tenga que ir a hacerse un examen de próstata se enfrenta primero, antes que nada, al prejuicio social y cultural".

"La mayoría de los hombres mexicanos somos muy tanáticos, somos muy apocalípticos, entonces la mayoría lo enfrenta de una manera negativa y en este caso, ayuda mucho la religión, el haber sido productivo en la vida, tener un grupo de amigos, de amigas al lado, que estén eventualmente ayudando a catartizar esta dinámica que se está presentando, pero la mayoría lo van a enfrentar de una manera tanática, apocalíptica, negativa", acotó.

Respecto a los que que enfrentan el problema de manera negativa, recomendó la asistencia a grupos de autoayuda para que se den cuenta de que no están solos, así como para generar una solidaridad y retroalimentación que a la larga pueden resultar positivos.

Para remachar, el psicólogo y catedrático apuntó que "los hombres deberíamos tener esa dinámica de acudir a tiempo al proctólogo, porque la mayoría de los que acuden ya lo hacen cuando tienen síntomas y muy preocupantes además".