Pese a crisis campesinos se aferran a sus cultivos

Algunos productores de Matamoros todavía tienen capacidad de pedir un préstamo al agiotista con un 10% de interés, pero piden poco, no más de 10 mil pesos y es para agroquímicos y semilla.
Campesinos del municipio de Matamoros han tenido que variar en cuanto a los cultivos cada año.
Campesinos del municipio de Matamoros han tenido que variar en cuanto a los cultivos cada año. (Domingo López Bustos)

Matamoros, Coahuila

Los campesinos del sur del municipio de Matamoros y tal vez de otros, buscan nuevas opciones para seguir trabajando la tierra, mediante la diversidad de cultivos, reducción en sus extensiones al cultivo y pidiendo menos créditos, pues en algunos casos todavía deben lo que solicitaron el año pasado.

“Si bien es cierto muchos productores de este sector de Matamoros, aprovechamos las aguas del río Aguanaval, son muy imprecisas, no sabemos cuándo o cuánto va a llevar su cauce para distribuirla en los diferentes campos al cultivo".

“Dicen que la cuerda se revienta en lo más delgado y creo que somos nosotros, los productores del sector social que tenemos nuestras extensiones al cultivo y nuestras viviendas muy retiradas de las cabeceras municipales, los que estamos abandonados, porque ni siquiera nos llega información, sobre cómo realizar un crédito blando con bajos intereses”, informó el productor agrícola, Francisco Chavarría Venegas, del Ejido Sacrificio.

Algunos productores de ese sector del municipio, todavía tienen capacidad de pedir un préstamo al agiotista con un 10 por ciento de interés, pero piden poco, no más de 10 mil pesos.

Lo usan para comprar agroquímicos, semilla (más de cinco mil pesos la libra y para una hectárea de melón requieren de una y media), rollos de hule, con mil metros, a mil 300 pesos cada uno, requieren cinco.

Ya no contratan a mucha gente, porque conforme pasa el tiempo son los integrantes de la familia o algunos conocidos quienes trabajan la tierra y en el levantamiento de las cosechas, que por cierto cada año sufre altibajos, con precios por kilogramo que van desde los siete hasta un peso con 50 centavos.

Han tenido que variar en cuanto a los cultivos cada año, pensando en que en lugar del melón sería mejor sembrar sorgo ya sea forrajero o espiguero –para elaboración de escobas-, pero igual, lo pagan a entre 30 a 20 centavos por kilogramo.

Otro cultivo que optan por llevar a cabo es el del frijol, pero para el consumo familiar, a grado tal que siembran entre una y una hectárea y media de la que por falta de agua, apenas logran entre 150 a 200 kilos. Otros siembran chile en la misma extensión y logran alguna utilidad.

“Si bien es cierto muchos productores de este sector de Matamoros, aprovechamos las aguas del río Aguanaval, son muy imprecisas, no sabemos cuándo o cuánto va a llevar su cauce para distribuirla en los diferentes campos al cultivo (tenemos que pagar 300 pesos por la temporada anual al Módulo de Riego).

Hay otros compañeros que le apuestan a sembrar melón temprano regado con agua de noria, de hecho ya lo sembraron desde el 15 de diciembre del año pasado, ya hay como unas 100 hectáreas en este sector, pero están arriesgando los alrededor de 25 mil pesos que le invirtieron al cultivo, porque pueden caer heladas o granizadas, uno no sabe”, expresó.

“Dicen que la cuerda se revienta en lo más delgado y creo que somos nosotros, los productores del sector social que tenemos nuestras extensiones al cultivo y nuestras viviendas muy retiradas de las cabeceras municipales".

Explicó que gracias a que el año pasado, en septiembre el río llevó algunas avenidas, pero muy bajas, como quiera, aprovecharon el vital líquido para “entarquinarlo”, lo que provocó que se resumiera en lo que mencionó les dicen “cuadros” para en fechas de diciembre empezar con la siembra de melón, con la humedad que quedó.

“Nosotros tuvimos de pedir prestado nuevamente, sembramos melón a principios de este mes y le vamos a dar una preparación o tratamiento a cada una de las plantitas, a las que ya les pusimos hule, para que se calienten y broten".

"Pero además vamos a comprarles hormonas, químicos para erradicar una plaga que apareció recientemente y otro para provocar el rápido crecimiento, además vamos a llevar varios tanques de 200 litros con agua para regarlas en forma individual, porque por experiencia sabemos que el río Aguanaval lleva corriente en los meses de agosto o septiembre, pero ya sería para la siembra de melón tardío”, señaló.