“Campesinos, los que más valoran”

Eusebio Palomo, es ejemplo de profesor que ha dedicado gran parte de su vida a la misión de enseñar en las aulas.
Profesor Eusebio, de origen campesino y 40 de labor.
Profesor Eusebio, de origen campesino y 40 de labor. (Anabel Manzano)

Tamaulipas

Eusebio Palomo Nava es el quinto de doce hermanos de origen campesino, oriundo de Ignacio Zaragoza, hoy Congregación municipio de Llera, decidió estudiar la Normal y poner sus conocimientos al servicio de la comunidad.

Aunque ya ronda los 80 años, su memoria conserva una lucidez que asombra a otros profesores. Es fanático de las fechas, misma que recuerda con toda precisión y detalle.

“Me retiro con mi hoja de servicios que dice 40 años, 5 meses, 15 días, a partir del 16 de febrero de 2003”, comenta.

Dice que tiene muchas cosas que contar, que ha viajado por muchos lugares, que tiene un acumulado de recuerdos y detalles impresionante, entonces cruza una pierna y coloca ambas manos sobre su rodilla para iniciar el viaje en el tiempo.

“Para mí el haber tenido la oportunidad de ingresar a terminar la primaria, secundaria y normal en Victoria fue algo motivante porque me abrió las puertas a un nuevo mundo, de no haber sido así a lo mejor hubiera sido un campesino de 11 hermanos más, pero de 12, 7 somos profesionistas y 5 no, debo decirlo con mucha satisfacción que logré ser mano cadena para los menores”, afirma.

El maestro Eusebio dice que la posibilidad de servir a la sociedad y las limitadas oportunidades de estudio que había en su época, llevaron su camino a la docencia el 1 de septiembre de 1962, en Arroyo Nuevo León, en el ejido Benito, sitio al que fue comisionado por la SEP.

“Tuve la oportunidad de ir a servir al campo, a la gente del medio rural, fue un privilegio porque si alguien valora mucho en ese momento el trabajo del maestro es la población del medio rural. La población del campo me dio la oportunidad de no solamente desempeñar actividades relacionadas con la educación, también con el deporte, de orientación y apoyo a la comunidad”, relata.

Recuerda que en la comunidad la situación socioeconómica era muy difícil al ser lugar ubicado en la zona semiárida de Nuevo León, la gente era pobre, pero se esforzaban por salir adelante como Juanito Morales y Alfonso Castillo Morales, sus primeros alumnos, “se que están por Monterrey, son adultos, dedicados a actividades productivas, son gente de bien”.

En 1963 laboró en el rancho el Coyote del municipio del general Teherán en Nuevo León, lo comisionaron al ejido del general revolucionario Anacleto Guerrero Garza en donde pasó tres años.

En 1966 se cambió a Villa de Guyadalupe, en Nuevo León y laboró en primaria hasta 1968, en noviembre logró su cambio a educación secundaria, pero tuvo que irse hasta Ojinaga en Chihuahua en donde debutó en ese nivel educativo el 18 de noviembre de 1968 en la escuela Adolfo Ruiz Cortinez.

A inicios de los 70 llegó a Mier y obtuvo su cambio a Tampico, a la secundaria  Club de Leones en donde pasó casi 30 años de su vida.

“Ahí logré mis ascensos del área docente al área administrativa como subdirector estuvo nueve años y posteriormente siete años y medio como director a partir de septiembre de 1997.Siempre la educación, me ha hado y da muchas satisfacciones porque logré entregarme”, dice con orgullo.