Vuelve a ser madre y le da toda su energía a su Isabel

De la inomovildad y el silencio, hoy la adolescente se mantiene atenta a su red social en Facebook y conversa desde su celular.
Juana asumió el cuidado de su nieta y a la fecha la ha defendido con toda la fuerza que le queda.
Juana asumió el cuidado de su nieta y a la fecha la ha defendido con toda la fuerza que le queda. (Aldo Cháirez)

Gómez Palacio, Durango

Juana María Nava Hernández ha llegado a la edad en la que se podría pensar en tener calma para disfrutar el producto del trabajo. Es viuda pero desde hace diecisiete años volvió a ser madre cuando su hija parió a Norma Isabel.

Al ver su condición de salud, la muchacha decidió irse de casa. Sin prejuicios de por medio Juana asumió el cuidado de su nieta y a la fecha la ha defendido con toda la fuerza que le queda.

"Llegamos aquí cuando Isabel tenía nueve años. Ni se imagina cómo ha cambiado su vida. Gracias a Dios y al CRIT que nos han apoyado bastante. Nosotras venimos desde Torreón, vivimos en La Aviación. Soy ama de casa, soy viuda y me dedico a mi niña. Ella es mi nieta nomás que a ella mi hija me la dejó desde que nació. Yo me he hecho cargo de la niña que nació prematura a los seis meses", explicó.

"Desde los que hacen limpieza hasta el director del CRIT, todos son bien amables, amorosos, cariñosos con los niños".

Sonriente, Juana dice que su nieta cabía en una cajita de zapatos porque pesó un kilo cuando nació. Y aunque pudo haber asumido como normal la condición de inmovilidad de la niña, buscó soluciones para mejorar su calidad de vida. A los nueve años no se movía, no hablaba ni sonreía.

Pero eso hace tiempo que cambió. "Ahora se mete al Face, habla por teléfono. ¿Usted cree que esa no es una gran ayuda? Para mí sí y yo lo valoro porque desde los que hacen limpieza hasta el director del CRIT, todos son bien amables, amorosos, cariñosos con los niños. Ahorita yo no tengo un pago pero sí estoy dispuesta a ayudar, a aportar. Cómo se va a hacer uno de la vista gorda si los niños están evolucionando”.

Con escoliosis severa, es decir, una desviación de columna, el CRIT le ha ofrecido más alternativas a este par de mujeres.

El seis de agosto viajarán a la ciudad de Chihuahua donde una institución de salud las espera. Allí le realizarán a Isabel una cirugía sin costo. Mientra platicamos, Isabel ríe de vez en cuando. Más cuando escucha a su terapeuta que la manipula con extremo cuidado y amabilidad.

El chico es para su paciente Andrés Tío McPato, tiene cinco años en el CRIT y aunque ha estado en otros centros de trabajo, sin minimizarlos apunta que la labor que se hace en Gómez Palacio es titánica.

“En otras instituciones, no hay una comunicación tan correcta como en el CRIT. Todos los médicos, terapeutas, psicólogos, trabajadores sociales, tienen la comunicación activa al cien por ciento y sabemos cómo trabajar en el aspecto psicológico, el aspecto social y en el aspecto espiritual para no englobar nada más el aspecto físico. Se trabaja además en la inclusión social”.

“Arriba, arriba, arriba, arriba”, se escucha en la sala en tanto algunos niños son desplazados en unas pelotas. Entre risas, ruiditos, llantos y sonidos de cascabeles, los niños reciben la atención personalizada, acompañados siempre por sus madres.