Burócrata despedido por tener VIH, sin respuesta a sus denuncias

Encabeza proceso ante la JLCA desde hace 9 meses. Laboraba en el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos. 

Guadalajara

Cuauhtémoc Urbina Miranda, ex trabajador del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos (IEEJA) en Jalisco cumplió nueve meses de enfrentar un proceso jurídico por despido injustificado ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), pues asegura que no le renovaron su contrato laboral por ser portador del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

“Manejaba la coordinación de Difusión del IEEJA, tuve un quebranto en mi salud y fui al hospital una semana -a hospital particular, ni siquiera le pasé la cuenta al erario público- y doy aviso de lo que me estaba sucediendo. Cuando me reincorporo me dice la directora del Instituto, Silvia Zárate Cárdenas, que me tenía que ir. Como es un puesto de confianza te invitan y así te tienes que ir”, narró el afectado.

Paralelo al proceso jurídico, también presentó queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ), ninguno hasta la fecha no se han resuelto. El joven buscó al gobernador y tuvo un acercamiento con su staff, pero se le informó que esperarían la resolución de las denuncias que él había iniciado.

Lo peor es que no se respetaron sus datos personales. La propia directora ventiló su situación de salud. “Varios de mis conocidos y amigos me comentaron que en Dirección General los citó (Zárate Cárdenas) antes de irse a una gira de Mezquitic cuando estaban arrancando la Cruzada Nacional Contra el Hambre para decirles que ‘ése cabrón está en el hospital porque tiene VIH’. Eso es discriminación, denigra, y son palabras en boca de una directora que se supone dirige una institución educativa que incluso tiene módulos para prevenir la discriminación, lamentó el agraviado.

Tras denunciar,  Urbina Miranda recibió amenazas e intimidaciones por parte de elementos de Seguridad Pública de Guadalajara que lo encañonaron bajo una advertencia: “putito ya firma (la renuncia) y déjate de pendejadas”, refirió que le dijeron. Este hecho lo denunció ante la Oficialía de Partes del Gobierno  del Estado. Ahora espera la resolución de su queja ante la CEDHJ y aunque le ofrecieron un acuerdo económico en JLCA, él pelea la reinstalación.

“La lucha no es por dinero. Es por dignidad”, sostuvo.

Se trata del primer caso de discriminación laboral por VIH, presuntamente cometido dentro de la administración que encabeza el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, pero no el único. Hace unos días MILENIO Jalisco dio a conocer la denuncia de un médico de la Secretaría de Salud estatal que también acusa haber sido despedido por ser portador de este virus; situación que rechazó la dependencia.