Compradores llenan las tiendas por el Buen Fin

Algunas personas dicen que el Buen Fin es una "maraña" ya que aseguran que tiempo después han visto los mismos objetos a un precio mucho más barato al que ellos lo adquirieron en el que se dice ...
Los estacionamientos de los centros comerciales estuvieron saturados durante el segundo día del Buen Fin.
Los estacionamientos de los centros comerciales estuvieron saturados durante el segundo día del Buen Fin. (Especial)

León, GTO.

Entre la lona de varios metros que ofrece 40 por ciento de descuento en cualquier forma de pago, y el letrero tamaño carta de un laboratorio clínico ofreciendo 30 por ciento de descuento en exámenes de rutina, no hay mucha diferencia. Se trata de comprar.

Ni la amenaza de lluvia detuvo a los compradores que saturaron las tiendas de todo tipo y tamaño de León.  

Desde el viernes, distintas zonas comerciales  de la ciudad reciben más gente de lo normal, todas en busca de realizar las famosas “compras de pánico” por ser el fin de semana más barato del año.

El centro comercial Outlet Mulza, en la salida a Silao, incluso tenía elementos de Tránsito Municipal a la entrada, pues el tráfico se incrementó desde el jueves pasado.

La cantidad de autos que buscan ingresar al Outlet Mulza es tan grande que los elementos de tránsito desviaban autos hacia el estacionamiento contiguo del lugar.

Al lado, en el Factory Outlet se encuentra otro elemento de tránsito que asiste a los conductores y les indica dónde pueden estacionar sus autos.
En el centro comercial Altacia, principalmente en la zona de comidas se saturó con la visita de los compradores.

Entre compradores y vendedores, las tiendas se convirtieron en un hervidero de gente doblando y sacando ropa de los estantes. La fila para pagar en las cajas incluso daba vuelta y se extendía por varios metros dentro de las tiendas.

En la zona peatonal en el centro de León, el letrero oficial del programa El Buen Fin se repetía cada cinco metros. Tiendas de ropa, de pelucas, laboratorios clínicos, ópticas, sexshop y estéticas ofrecieron descuentos. Los mejores de todo 2013.

Pocas fueron las tiendas que no ofrecieron descuentos en sus productos. Incluso las boutiques pequeñas ofrecieron descuentos en sus prendas.
En la zona centro de León, en una tienda ubicada sobre un andador peatonal, una abuelita esperaba afuera con su nieto de dos años. Adentro, una mamá joven salía del probador para dejar la prenda de nuevo en el estante.

Luego de esto, la encargada de la tienda, toma la misma prenda y la coloca en el estante de las ofertas.  “Llévatela de una vez. Ya la vamos a pasar a las ofertas”, le dice a la clienta.

Tras esto, la joven mamá regresa y realiza la compra.

Del 15 al 18 de noviembre, en todo el país se anunciaron los precios más bajos del año en comercios de todo tipo de giro. Con este programa de El Buen Fin, la iniciativa privada y el Gobierno de la República buscan reactivar la economía fomentando el consumo, pero también mejorar la calidad de vida de todas las familias mexicanas

Las únicas condiciones que la Secretaría de Economía de México ha puesto a los comercios inscritos en este programa, es el compromiso de brindar las mejores ofertas del año en las líneas de producto con que participan, así como otorgar los descuentos en el precio total del producto participante.

Se quejan de precios

“Eso de El Buen Fin es una maraña. Ni son ciertos los descuentos”, dice Gerardo N, un empresario de pieles.

“Hace un año yo compré una pantalla 3D de 60 pulgadas en 12 mil pesos, a trece meses sin intereses. El mismo modelo la acabo de ver ayer en 16 mil pesos, ya de oferta. ¿Dónde está el descuento?”, afirma.

Aunque este empresario en realidad no necesitaba comprar nada en específico durante este fin de semana, no se encuentra de acuerdo con el programa del gobierno en el que se ofertan los productos de manera única.
Por lo que asegura que el programa El Buen Fin no está bien diseñado, pues dice que la publicidad sólo incita a la gente a realizar compras sin razón, las cuales muchas personas después no pueden pagarlas.
“No están más baratas las cosas, no es cierto eso de los descuentos”, cuenta Claudia Rosas en la calle 20 de Enero, al salir de una tienda especializada en estos productos.
“Yo quería comprar las cosas para iniciar mi negocio de uñas, pero no me va a alcanzar”, dijo algo molesta. m