Alondra: enfermera, socorrista y bombero

Esta mujer divorciada, labora horas extras para sacar adelante a sus hijos y familia, con una actitud ejemplar, esperando se oficialice en algún momento su permanencia como un apagafuegos.

Matamoros, Coahuila

Emprendedora y de fortaleza inaudita, Alondra Patricia Villalobos Román, ha atendido su deseo de servir a través de tres profesiones que desarrolla a plenitud, pues es enfermera titulada, paramédico formada en la Cruz Roja y bombero en la estación de esta ciudad.

Desde el año pasado esta mujer de 30 años de edad, trabaja como voluntaria en el Cuerpo de Bomberos de la ciudad donde radica junto a sus dos hijos.

En su afán primordial de ayudar encontró su última pasión en las llamas, mismas que el pasado 04 de marzo se abocó a sofocar por primera vez y por más de seis horas continuas con sus compañeros bomberos.

Ana Casandra, una adolescente de trece años e Isaac Lázaro de siete años, por los cuales lucha diariamente, toda vez que la responsabilidad de la manutención ha quedado a su cargo.

Por si fuera poco Alondra colaboradora dentro de la asociación civil "Fundación Diversa", toda vez que su formación profesional la impulsan a trabajar con el objetivo de ayudar, lo que pese a las adversidades personales, la anima a continuar con labores humanitarias.

Primero a través de su profesión y posterior, en el ámbito de la organización social.

De esta forma esta mujer divorciada, labora horas extras para sacar adelante a sus hijos y familia, con una actitud ejemplar, esperando se oficialice en algún momento su permanencia como un apagafuegos dentro de la estructura del Cuerpo de Bomberos en esta ciudad.

"Soy enfermera titulada desde el año 2002 y laboro de manera eventual en una clínica ambulatoria. Allí me pagan 500 pesos por guardia, eso es bueno aunque las guardias son pocas".

Su impulso la han llevado incluso a cambiar de residencia con el afán de servir y de proveer el sustento en su familia.

Al concluir la carrera se enlistó como voluntaria en la Cruz Roja lo que le permitió asumir un puesto como paramédico en carreteras y autopistas durante poco más de dos años dando atención de primeros auxilios.

"Compagino mis pasiones con mis amores. Cuando no tengo guardia en la estación de Bomberos porque son de 8 de la noche a las 8 de la mañana, me levanto a las 6 de la mañana para asistir y llevar a mi hija a la secundaria".

"Luego a las siete levanto al niño y lo llevo a la primaria. Y les llevó el lonche y los recojo. Cuando estoy de guardia mi hermano me ayuda".

Alondra Patricia confiesa que desde niña soñaba con ser enfermera. El sueño se cristalizó a temprana edad pero su afán de servir la llevó a considerar el ser bombero.

"Cuando fui socorrista vi muchas cosas horrendas pero también pude ayudar a mucha gente en los accidentes carreteros".

"Ahora estoy en la estación y la verdad mis compañeros son amables, generosos y me tienen mucha paciencia, me enseñan mucho".

"Ahí vi las maniobras que desarrollan los bomberos cuando las personas quedan prensadas y pensé en aprender la extracción.

"Mi sueño sería que en la estación se abriera una unidad de primeros auxilios con una ambulancia, para que ellos contaran con la atención prehospitalaria y poder hacer el traslado médico".

Esta mujer asegura que el seguir su impulso de querer ayudar, la ha confrontado con personas que dan las gracias con sinceridad y con otras que ante el dolor, expulsan palabras hirientes cargadas de temor y encono.

Sin embargo el ser bombero es un reto personal que asume, sabiendo que en este tipo de trabajo no hay días festivos y la vida personal queda relegada por el interés de querer salvar vidas.