Bomberos dan último adiós al teniente Mejía

José Ángel Mejía Medina prestó por más de 30 años sus servicios a la noble labor de ayudar y rescatar a personas en peligro
Elementos de diversas instituciones formaron una valla en honor de su compañero fallecido.
Elementos de diversas instituciones formaron una valla en honor de su compañero fallecido. (Lorenzo Encinas)

Monterrey

Familiares, compañeros y amigos con los que compartió infinidad de experiencias, le dieron el último adiós al teniente José Ángel Mejía Álvarez, quién recibió un justo homenaje de cuerpo presente en la sede de los Bomberos de Nuevo León.

Por sus más de treinta años dentro de la institución de auxilio y su trato de servicio, el teniente Mejía era muy querido entre sus compañeros; y muestra de ello fue la presencia de muchos elementos de otros corporaciones de bomberos y de los cuerpos de auxilio de diversos municipios.

Desde la llegada de la carroza las muestras de cariño de sus compañeros no se hicieron esperar.

Sus amigos, la mayoría, acostumbrados a manejar situaciones de riesgo con mucha fortaleza, no pudieron contener el llanto al ver desfilar el féretro de su compañero en medio de la valla conformada por elementos de diversos cuerpos de auxilio.

Al pasar lista y justo al llegar al nombre del homenajeado, el coro fue unánime: “Teniente José Ángel Mejía Álvarez, Presente, en tres ocasiones el coro respondió mientras se mencionaba su nombre en la lista de presentes.

Luego de un corto silencio, el sonido de una gaita se dejó escuchar, el tono melancólico caló hondo en los presentes: el adiós del padre, hermano, del compañero, del amigo, del bombero, quedó marcado en la mente de los presentes.

Con lágrimas veían como el cuerpo del hombre que entrego su vida por más de 30 años en su labor con los bomberos estaba en la antesala de su último viaje.

Sus familiares no pudieron contener el llanto, la ausencia  del ser querido pesa, pero no causa olvido.

“ Desafortunadamente mi compañero ya se nos fue, es un adiós muy rápido, supimos que estaba enfermo, pero en dos días es que se murió, era una persona muy entregada, muy profesional y lo vamos a extrañar, son más de treinta años y es duro acostumbrase a ya no verlo más”, dijo Andrés Molina.

El experimentado bombero recordó a su compañero y catalogó su partida como una sensible pérdida.

Al final del homenaje, El Teniente, El Jefe Mejía, como la gente lo conocía, fue conducido en el féretro hacía la carroza, sin embargo, sus compañeros, optaron por llevarlo en un camión de bomberos  hasta su última morada, como una especie de promesa cumplida, como si se trasladara a un auxilio.