Bodas gay, cinco años de miel sobre hojuelas en el DF

La pareja formada por Janice y Ema es una de las primeras cinco que se casaron el 11 de marzo de 2010, luego de que se reformó un artículo del Código Civil local, con lo que se legalizaron ese ...

México

Janice y Ema forman una de las primeras cinco parejas del mismo sexo que hace cinco años se casaron cuando en la Ciudad de México se legalizaron estos matrimonios.

Después de 11 años de vivir juntas, seis en unión libre, el amor para ellas continúa siendo su razón de vivir a diario.

Desde el 11 de marzo de 2010, cuando se realizaron las primeras cinco bodas —una de estas después de la ceremonia debido a que llegaron tarde—, el Distrito Federal registra en promedio tres de estos casamientos al día.

Hasta la fecha, después de la reforma al artículo 146 del Código Civil para el DF, han contraído matrimonio 6 mil 236 parejas de lesbianas y homosexuales.

Muchas de ellas con hijos producto de una relación heterosexual anterior o bien obtenidos vía adopción o inseminación artificial.

La aprobación de esa reforma, que eliminó del código anterior una línea que decía “el matrimonio es la unión libre de un hombre y una mujer…”, abrió la puerta, incluso, a los tours llegados de provincia a la capital del país de parejas del mismo sexo que ante la prohibición en sus lugares de origen, viajaban al DF para registrar su enlace.

“DE LA MANO, SIN MIEDO”

Janice no lo duda, “han sido años maravillosos de felicidad absoluta. Somos una pareja que muy rara vez discute, cuando tenemos diferencias de opinión las platicamos y llegamos a acuerdos: no pelearnos. Nos amamos más que nunca, estamos más enamoradas que el día anterior”.

Ema asiente: “Y además disfrutamos el día a día con nuestra hija”, Gala, de 6 años, que es de ambas.

En los últimos cinco años han cambiado muchas cosas, “la gente es más abierta, hay más parejas de chavas o chavos en parques y el Metro que van tomadas de la mano, sin miedo, sin pena, y esto antes era más difícil; hay un ambiente más favorable”.

LA COTIDIANIDAD

Son las 6 de la mañana en la casa de Janice y Ema. No hay una mujer en especial que se levante temprano para bañar y dar de desayunar a su hija. Las dos se dicen responsables para hacerlo: “No tenemos roles establecidos, ella la cuida y yo trabajo, o yo la cuido mientras ella trabaja”.

Parten temprano a la escuela y después al trabajo de una o de otra. Ema recuerda que “la única regla en casa es no lastimar, no destruir”.

Precisa: “Las dos somos mamás al mismo nivel, sin jerarquías. Las dos somos responsables y tomamos decisiones para la crianza de Gala. Para ella soy mami y ella mamá, o al revés”.

Una de las dos dice orgullosa que su hija no las niega, “de manera natural dice mamá Ema o mamá Janice frente a la gente o sus amigos”.

“LA BUSCA SU ESPOSA”

Por la tarde, Ema y Gala llegan al Museo de Arte Moderno, donde Janice forma parte del equipo de seguridad.

Recuerda: “Compañeros de trabajo me informan abiertamente, ‘está su esposa y su hija en la puerta…’, sin ningún problema”. Es cuando, Janice, orgullosa, sale a recibirlas.

MÁS FAMILIA

La pareja comparte que “hemos pensado en ampliar la familia, lo hemos intentado; estuvimos buscando un donador para inseminación, pero a las pocas semanas se perdió el producto; seguimos contemplando la adopción…”.

Cuentan que después de que se casaron se fueron a vivir a San Miguel de Allende, Guanajuato, donde fueron recibidas muy bien por la comunidad. “Éramos dos mamás con una hija y fue una buena experiencia. Las familias tradicionales de allá nos reconocieron como una familia de dos mamás sin ningún problema”.

“Sin ningún prejuicio la comunidad nos apreciaba y reconocía como dos mujeres lesbianas con una niña”, aseguran.