Auto vs bicicleta, una batalla que sigue hasta la actualidad

Las mayores obras urbanas del presente no están pensadas “para los pobres, ni para la gente, ni para parques públicos, los está destinando para un porcentaje menor de la población que tiene auto".
Auto vs bicicleta, una batalla que sigue hasta la actualidad.
Auto vs bicicleta, una batalla que sigue hasta la actualidad. (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

A partir de los años setenta, la bicicleta dejó de ser solicitada en términos de movilidad urbana, quienes a partir de entonces la empezaron a adquirir lo hacían con fines meramente recreativos o para hacer ejercicio o los mandados que quedaban cerca de casa.

"La movilidad en una ciudad es la vena que alimenta su corazón y que le da vida a la ciudad. Velo en la Ciudad de México: está frita, está colapsada (...) Entonces lo que vas a tener es que los consumos, como uso para la movilidad, caen, y sube el consumo del automóvil", según el historiador Carlos Castañón Cuadros.

"Las políticas de la ciudad van hacia un lado y las necesidades de los ciudadanos van hacia otro. Entonces estás generando un Frankenstein que te va a salir muy caro regenerarlo a largo plazo".

Los impuestos para el uso de la bicicleta desaparece y el estatus social lo va a tener aquel que se mueva en cuatro ruedas, de manera tal que el moverse en bici se vuelve sinónimo de pobreza.

Hoy las calles están dominadas por los automotores, los ojos de las autoridades municipales ven hacia la comodidad de los conductores.

En las nuevas construcciones, las banquetas existen en teoría, no en realidad y las del centro, que son amplísimas, se encuentran en situación de llanto, resquebrajadas y olvidadas.  

“Déjate de tonterías y de proyectos inútiles y estériles como el teleférico y equipara el primer cuadro de Torreón, todo, de manera peatonal. Bueno, esto lo tienen al centavo Ámsterdam, Nueva York, Washington, Copenhague, hasta ciudades como Bogotá y Medellín”, manifestó.

Sin embargo Castañón Cuadros dice que no hay que perder la esperanza, pues la ciudad ya está preparada para ser un lugar para las bicicletas y el peatón.

Es tendencia en los países desarrollados eso de recuperar “las viejas glorias”, que son moverse a pie y en bicicleta. Para esto están readaptando la ciudades para que sean seguras para los peatones.

Asimismo, puntualizó las mayores obras urbanas del presente, las cuales no están pensadas “para los pobres, ni para la gente, ni para parques públicos, los está destinando para un porcentaje menor de la población que tiene automóvil en Torreón, ¿y qué están haciendo?

Puentes de 350 millones de pesos (...) Las políticas de la ciudad van hacia un lado y las necesidades de los ciudadanos van hacia otro. Entonces estás generando un Frankenstein que te va a salir muy caro regenerarlo a largo plazo. Pero se puede”.