Son escasos ministeriales que hablan lenguas indígenas

En San Luis Potosí, hay población wuirarika, así como un grupo pequeño de oaxaqueños en la zona centro de la capital de la entidad.
En el estado, un policía ministerial gana entre 12 y 15 mil pesos al mes.
En el estado, un policía ministerial gana entre 12 y 15 mil pesos al mes. (Imelda Torres)

Ciudad Valles

Además de padecer carencias en otros rubros, a indígenas del estado potosino se les suma una más, y es que además de agentes del Ministerio Público, también hay un marcado déficit de elementos de la policía ministerial que hablen sus lenguas maternas.

Bernarda Reyes Hernández, titular de la Subprocuraduría Especializada en Etnias con oficinas en Tancanhuitz, refirió que en todo el estado son apenas 12 elementos ministeriales que cubren las distintas zonas con población indígena tének, náhuatl y xi´ui, pero están asentados especialmente en la región Huasteca.

"Por eso se procura en las convocatorias de la Procuraduría para nuevos ministeriales ofertar con este perfil, que hablen y dominen las lenguas maternas pero realmente no ha habido el interés", reconoció.

Dijo que se tiene convenio con la Comisión Nacional de Atención a los  (CDI) para apoyarse con traductores en el momento que sea necesario y de forma permanente, señalando que hay 42 traductores certificados y con capacitación continua en distintos temas.

La Policía Ministerial cumple una función importante en la aplicación de la justicia porque coadyuvan en las investigaciones de las averiguaciones previas con el agente del Ministerio Público. Persigue a los presuntos delincuentes y presenta a toda aquella persona que de alguna forma está involucrada en alguna denuncia, para que rinda su declaración.

En el estado, un policía ministerial gana entre 12 y 15 mil pesos al mes y los que dominen una de estas lenguas deberán acreditar su condición indígena de acuerdo al artículo 13 de la Ley de Administración Indigenista y Comunitaria de la entidad.

En San Luis Potosí, además de las lenguas ya mencionadas, hay población wuirarika, así como un grupo pequeño de oaxaqueños en la zona centro de la capital de la entidad.

En cuanto a la incidencia de denuncias, el delito de violencia familiar sigue encabezando el listado, esto derivado del consumo excesivo de alcohol en las comunidades, escudados en sus usos y costumbres.