Una labor altruista que regresa en cada navidad

Cada año, el espíritu de corresponder por lo que tiene, se apodera de Jesús Villalobos, quien no desaprovecha la oportunidad para ayudar a las colonias de escasos recursos de Matamoros.

Matamoros, Coahuila

Como cada año, en esta temporada, el comerciante Jesús Antonio Villalobos Lozano, se dedica a aportar algún alimento caliente a personas que son de escasos recursos económicos.  

Aunque también Jesús ha apoyado a varias personas como madres solteras y con enfermedades del Síndrome de Down, en forma material y moral.

Aseguró Villalobos Lozano, que él proviene de una familia de 12 integrantes (aparte su padre y su madre), su papá trabajaba en el “malacate” de una mina. 

“Si yo fuera líder de una ciudad o nación, además de obras, también organizaría programas donde la gente tuviera qué comer, y más en esta temporada, donde a uno le llega un sentimiento de dar, de apoyar a quienes menos tienen”.

Era muy poco lo que ganaba para la manutención, por lo que hubo de dejar la escuela primaria cuando apenas cursaba el segundo grado.

“Para mí no había Navidad, casi siempre andaba descalzo y con el pantalón roto y vivía en estos lugares, este era mi barrio, -las colonias Establera, Luis Donaldo Colosio, Campos Espigueros, El Canal del Chicharrón-. 

También anduve de vago, más no de malviviente y mis regalos de esta temporada eran ir al terreno de cultivo de mi papá y sembrar maíz”.

Siempre le gustó tener dinero, por lo que desde muy pequeño se puso a vender semillas “pepitas”, que su madre le preparaba, lo mismo que pan ranchero, boleaba zapatos y poco a poco fue juntando algunos ahorros para ir “creciendo”. 

Ya como adolescente, pudo poner un estanquillo de tacos de carne –porque también se enseñó a matar puercos-.  Actualmente es propietario del negocio denominado Pollos Cleto.

“Conozco a mucha gente de por aquí, y he visto que algunos no han obtenido más que pobreza, a ellos son a los que, principalmente en temporada Navideña, me acuerdo y les llevo de comer, aunque también me piden un cobertor, o un abrigo y yo con gusto se los llevo.  

Uno de ellos es “Bolita”, un señor que padece diabetes y está postrado en una desvencijada silla de ruedas, lo mismo que a la señora María y a Carlitos, que padece síndrome de Down, como uno de mis hijos” (tiene tres con su esposa).