Avanzan los hallazgos sobre agricultura antigua en NL

En Aramberri se han descubierto varias centenas de maíces, frijol, chile y calabaza, lo que evidencia la práctica de la agricultura por los antiguos pobladores de la zona.
Durante las investigaciones se localizaron hojas de maíz.
Durante las investigaciones se localizaron hojas de maíz. (Especial/Archivo)

Monterrey

Las montañas al sur de Nuevo León están ofreciendo pistas que cambian la imagen de los antiguos indígenas de la región, al encontrarse vestigios de la práctica agrícola hace poco más de 2 mil años.

Un equipo de arqueólogos, dirigido por Araceli Rivera Estrada, arqueóloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Nuevo León, comienza a demostrar una imagen de los antiguos pobladores muy distinta a la establecida de “cazadores recolectores”.

Esto gracias a que en los últimos 10 años se han realizado trabajos de campo en zonas del sur del estado, lo que ha aportado información “inimaginable para Nuevo León”, refiere Rivera Estrada.

Se hizo hincapié en la zona serrana del municipio de Aramberri, en donde se han descubierto “varias centenas de maíces, frijol, chile y calabaza” lo que evidencia la práctica de la agricultura por los antiguos pobladores de la zona.

“Nos habla de que ya se practicaba la agricultura en estos grupos, nos llama la atención que son muchísimas semillas de diversas plantas que ellos ya traían”, expuso Araceli Rivera Estrada en entrevista.

Por muchos años los historiadores habían encasillado a los grupos indígenas prehispánicos como “cazadores recolectores”, que vagaban por la región Noreste en busca de alimento.

Los hallazgos recientes en la zona sur de Nuevo León, en su frontera con Tamaulipas, están demostrando que incluso ya tenían campamentos abiertos e intercambiaban alimentos y materiales con otros grupos de la región.

“En la sierra, en este sitio que estamos trabajando en Aramberri, tenemos fechas de carbón asociadas al cultivo incipiente de un poco más de 2 mil años antes de Cristo”, refirió Rivera Estrada.

Las primeras pistas sobre la práctica de la agricultura al sur de Nuevo León fueron dadas a conocer en 2013, al recolectarse “millares” de olotes en una zona conocida como El Morro, en Aramberri.

Estos hallazgos iban de la mano con descubrimientos de pintura rupestres y las bases de casas o estructuras de piedra, así como terrazas y espacios ceremoniales de las que no se tenía noticia para el estado.

Aplicación de la ciencia

Para llegar a estas conclusiones la ciencia ha jugado un papel fundamental. De unos 20 años hacia acá en Nuevo León se han realizado campamentos arqueológicos, cuyos hallazgos han sido analizados por laboratorios nacionales e internacionales.

En la actualidad los arqueólogos no solo examinan grandes pirámides o tumbas funerarias, sino se puede conocer más de los antiguos pobladores a través de sus coprolitos -heces fosilizadas- o incluso sus dientes.

Se mencionó que se enviará a un laboratorio en Inglaterra el fragmento de un cráneo humano descubierto hace 30 años, el cual se descubrió en Mina cuando se salvaron los restos fósiles de un mamut.

“No se reportó este hallazgo nunca, probablemente es el más antiguo que tengamos para Nuevo León. Con esto podremos saber su ADN, enfermedades, estamos avanzando mucho con el apoyo de los colegas técnicos y especializados”, mencionó Rivera Estrada.

Los hallazgos en Aramberri también reportaron un entierro humano, cuyos restos están carbonizados, incluso evidencia de la práctica de canibalismo entre estos grupos.

“No ha sido fácil localizar entierros humanos completos para Nuevo León, el que tenemos está totalmente cremado y fue consumido ritualmente, con una fecha aproximada de mil 400 años después de Cristo. Es algo que complementa todo el trabajo que hemos estado realizando”, añadió.

En Mesoamérica, los antecedentes más antiguos de cultivos

La historia de la agricultura en México se ha concentrado en estudios realizados en Mesoamérica, con los tres principales cultivos que son la calabaza, el frijol y, por supuesto, el maíz.

Investigaciones sobre este tema han determinado que el inicio de los cultivos en el México prehispánico asciende a los 7 mil años antes de Cristo, aunque en otras zonas se ha calculado en 3 mil años.

Zonas como Ocampo (Tamaulipas), en el Valle de Tehuacán (Puebla) y las cuevas de Guilá Naquitz (Oaxaca) son los que han liderado las investigaciones en torno a la antigüedad de la agricultura en el país, con estudios que comenzaron a realizarse en cuevas en los años 50 y 60 del siglo pasado.

Incluso en estados como Tabasco, alrededor del río Grijalva, se han encontrado vestigios de la domesticación del maíz por los antiguos pobladores.

En Nuevo León no se tenía evidencia sobre la práctica de cultivos por parte de los antiguos pobladores, de quienes se consideraba su dieta en la pesca, la caza de mamíferos y la recolección de tubérculos o semillas.