Autoridades e investigadores mejoran coordinación para proteger a la ballena

El gobierno federal implementó la normatividad para regular la actividad de avistamiento de tipo turístico de los enormes cetáceos que cada invierno vienen al país.
Una de las principales ideas es evitar los efectos negativos que pudiera causar el ruido sobre las ballenas
Una de las principales ideas es evitar los efectos negativos que pudiera causar el ruido sobre las ballenas (Guillermo Gómez Pastén)

Puerto Vallarta

Autoridades e investigadores de manera paulatina han logrado la suma de esfuerzos para la protección de la ballena jorobada durante su estancia en las costas mexicanas del Pacífico, particularmente en la región Bahía de Banderas.

Tras años de insistencia por parte de conservacionistas, el gobierno federal implementó la normatividad para regular la actividad de avistamiento de tipo turístico de los enormes cetáceos que cada invierno vienen al país.

Además, tras el primer esfuerzo que se concretó con la NOM-131-Semarnat-1998, se hicieron modificaciones para que los prestadores de servicios respeten aún más a las ballenas, lo cual se plasmó en la Norma Oficial Mexicana NOM-131-SEMARNAT-2010, la cual establece lineamientos y especificaciones para el desarrollo de actividades de observación de ballenas, relativas a su protección y la conservación de su hábitat.

Una de las principales ideas es evitar los efectos negativos que pudiera causar el ruido sobre las ballenas, por eso se aumentó la distancia de observación mínima entre la embarcación de acuerdo a su tamaño y la ballena o grupo de ballenas a observar de acuerdo a la especie; se estableció un número máximo de embarcaciones para realizar la actividad simultáneamente.

Para las embarcaciones menores la distancia mínima es de 60 metros y para las embarcaciones medianas y mayores es de 80 metros; las embarcaciones en espera deben de permanecer con respecto a la ballena o grupo de ballenas a una distancia de 240 metros.

En la zona de observación las embarcaciones se deben desplazar a 4 kilómetros por hora. 

Por otra parte, los investigadores promueven un programa de fotoidentificación en Bahía de Banderas. El uso de fotografías de marcas distintivas de los diferentes individuos se conoce como fotoidentificación.

Las ballenas jorobadas presentan un patrón de coloración en la parte ventral de la aleta caudal que va de completamente blanco a completamente negro y presenta cicatrices, líneas, manchas y hendiduras que en conjunto con su borde, forma y tamaño de la hendidura central, proveen una característica distintiva para cada individuo adulto. Esta característica permite distinguir un individuo de otro, como si fueran huellas digitales.

También, la forma y cicatrices de la aleta dorsal pueden dar información sobre la identidad de una ballena. Tomar fotografías de las ballenas, y especialmente de la parte ventral de las colas, aparte de capturar su belleza, proporciona información importante que permite estimar el tamaño de la población y tasa de nacimientos, estudiar su comportamiento y conocer sus rutas migratorias.

Ecología y Conservación de Ballenas, A.C., impulsa el Proyecto de Fotoidentificación de Ballena Jorobada (Megaptera novaeangliae) en Bahía de Banderas, conocido como Catálogo FIBB.

Los trabajos de fotoidentificación de ballena jorobada son muy importantes para el estudio y conservación de la especie, por medio de la fotoidentificación se puede estimar la abundancia poblacional, estudiar el comportamiento, conocer las rutas migratorias, tasa de nacimientos y mucho más, de ahí su importancia.