Aumentan infecciones por papiloma humano en mujeres jóvenes

El Hospital General de Occidente arrancó una campaña de detección gratuita abierta a toda la población, al identificar que 4 de cada 10 afectadas son menores de 30 años.
Si las lesiones se atienden de manera oportuna, el riesgo de llegar a un cáncer se disminuye de manera importante
Si las lesiones se atienden de manera oportuna, el riesgo de llegar a un cáncer se disminuye de manera importante (Archivo)

Guadaalajara

Las infecciones por virus del papiloma humano (VPH) en mujeres jóvenes van a la alza. De acuerdo al registro del Hospital General de Occidente (HGO), que tiene un programa especializado en la atención de esta enfermedad, cuatro de cada diez afectadas son menores de treinta años, señaló el oncólogo médico Rodrigo Mondragón Galaviz.

“Actualmente estamos encontrando una mayor incidencia de papiloma humano asociado a cáncer, y esto se debe mucho por el inicio de la vida sexual a edades más tempranas; asimismo a algunos otros factores como el tabaquismo y el alcoholismo. Tener múltiples parejas también ha incrementado mucho el índice de presentación de este tipo de casos”, mencionó el entrevistado. 

La vía sexual es la principal forma de transmisión de las infecciones por VPH, que muy raramente puede contagiarse al bebé a través del canal de parto, explicó. Debido a ello, la falta de protección de las mujeres jóvenes al tener relaciones sexuales, que es muy usual, las expone al contagio. Incluso aún cuando se haya tenido una sola pareja, se ignora el comportamiento sexual de ésta con otras parejas. En ese caso las relaciones ocasionales o fortuitas son un riesgo mayor.

En ese sentido, el especialista apuntó que todavía prevalecen “factores culturales”, que llevan a los jóvenes a no utilizar un método de barrera para prevenir infecciones de transmisión sexual. Para adquirir el VPH hay además otras condicionantes: “que exista en ese momento otra enfermedad, que tus defensas bajen, pues las infecciones por virus habitualmente son infecciones oportunistas”.

Rodrigo Mondragón destacó que los casos se han logrado detectar porque las jóvenes están acudiendo a realizarse la prueba del papanicolau. “Esto ha favorecido que encontremos lesiones más incipientes”, y con ello tratar oportunamente y prevenir el desarrollo de cáncer cérvico uterino. Cabe aclarar que existen más de 100 subtipos de virus papiloma humano, y la mayoría no son cancerígenos.

“Sabemos que hay cuatro subtipos de virus papiloma que pueden dar predisposición para cáncer y se debe hacer una determinación de estos serotipos para saber cuál es… pero si estas lesiones se atienden de manera oportuna, hablamos de lesiones pequeñas, leves o moderadas, generalmente el riesgo de llegar a un cáncer se disminuye de manera importante”, sostuvo.

El oncólogo añadió que el tratamiento para las lesiones por VPH es el mismo en pacientes jóvenes que en mujeres de mayor edad; la resección de la lesión, para lo cual hay diversas técnicas: la cauterización en frío; el tratamiento láser; la intervención quirúrgica por medio del asa eléctrica y la cirugía convencional con bisturí.

Posterior al tratamiento es importante adoptar medidas preventivas, que incluyen la vigilancia médica y evitar contacto sexual de alto riesgo. Definitivamente un cambio en las prácticas sexuales y educar en la sexualidad responsable.

Mondragón Galaviz comentó que una estrategia destacable es la aplicación de la vacuna para prevenir la infección por los serotipos de VPH asociados a cáncer. En México esta vacuna se aplica desde 2011 a niñas de 9 a 11 años de edad en forma gratuita. “Es importante hacer hincapié en que esto no es un permiso para tener una vida sexual sin responsabilidad, sino al contrario.

El médico respondió que es posible ampliar la aplicación de este biológico a mujeres de mayor edad, aún sexualmente activas, siempre y cuando se hagan un estudio que confirme que no tengan infección por VPH. Los hombres, aunque son portadores asintomáticos y no desarrollan cáncer, también pueden vacunarse si están libres del virus.


CAMPAÑA
El Hospital General de Occidente (HGO) arrancó desde el 28 de enero pasado una campaña de detección gratuita de VPH abierta a toda la población. La responsable del programa, Mónica Arriola Fernández, señaló que la prueba Papanicolau se toma de 8 a 12 de la mañana en la Clínica de Displasias del HGO y no es necesario que tengan seguro popular.

Esta prueba está indicada a mujeres a partir del inicio de la vida sexual activa y hasta los 65 años. Los requisitos son que la paciente llegue bañada, no haber tenido relaciones sexuales desde dos días antes y tres posteriores al término de la menstruación; y que no haya aplicado tratamientos para infecciones, duchas vaginales ni espermaticidas dos días antes del estudio.

Cada día el HGO realiza un promedio de 17 a veinte estudios, y el tiempo que toma cada paciente es de tan solo 15 minutos, en que recibe una explicación del Papanicolau y del VPH.


CLAVES
El virus del papiloma humano
Existen más de 100 tipos de VPH. Cerca de 40  afectan a la zona genital o anal, y se dividen en virus de bajo o alto riesgo.

La mayoría de los virus no son cancerígenos.

El síntoma más común de estas infecciones es la aparición de verrugas genitales, similares a las que aparecen en las manos.

Hay más de una docena de subtipos de VPH clasificados de alto riesgo porque pueden llevar a la formación de células anormales en el cuello uterino y eventualmente a desarrollar cáncer cervical.

El VPH se transmite por contacto sexual. Se estima que 80% de la población sexualmente activa va a contraer uno o varios de los tipos de VPH en algún momento de su vida.

Las lesiones en el cuello del útero se pueden detectar a través del examen Papanicolaou.

La vacuna contra el VPH protege de los subtipos de virus que causan la mayoría de los tumores cervicales y de lo que causan más verrugas genitales. 

Esta vacuna se debe administrar en pacientes que no tengan infección por VPH. De ahí que la estrategia de prevención en México esté enfocada a vacunar gratuitamente a niñas de 9 a 11 años de edad.


Fuente: Dr. Rodrigo Mondragón, Hospital General de Occidente.