Atender emociones en niños con discapacidad intelectual

La especialista Esperanza Pérez de Plá sostiene que el psicoanálisis permite revertir las crisis. "No es que vayamos a tenerlos siempre en análisis, pero sirve para esos momentos".
Los padres de una persona con síndrome de Down deben estar capacitados, pues siempre requerirán de una red familiar
Los padres de una persona con síndrome de Down deben estar capacitados, pues siempre requerirán de una red familiar (Milenio Digital)

Guadalajara

Durante años se ha dado por sentado que las crisis emocionales son una parte ‘normal’ del síndrome de Down, así como otros trastornos de discapacidad intelectual, por lo cual los niños que las padecen crecen sin recibir atención específica. La especialista Esperanza Pérez de Plá, con más de dos décadas de estudiar el tema ha ido en sentido contrario: sostiene que la intervención mediante el psicoanálisis permite revertir estas alteraciones, que lo son de salud mental. Por prejuicio o por desconocimiento, a los niños con discapacidad intelectual se les niega la atención que hoy se daría a cualquier otra persona que en un momento de su vida presente miedos, fobias, ira, sufrimiento u otra afección de las emociones, señaló Pérez de Plá en entrevista con MILENIO JALISCO. Junto a otros colegas, la especialista encabezó por diez años un estudio que dio seguimiento a cerca de 40 menores de edad con síndrome de Down –principalmente- y se intervino a quienes presentaron cambios de conducta, como la repentina negación a ir a la escuela que “los propios padres dijeron esto no tiene que ver con que es un niño especial, sino con algo que le está sucediendo”. “Los niños con discapacidad intelectual tienen conflictos como 

cualquier otra persona y, aunque pueden tener expresiones más neuróticas, nosotros nos pusimos a trabajar en la atención de los afectos. Demostramos por qué sirve mucho el trabajo psicoanalítico con estos niños. No es que los vayamos a tener siempre en análisis, sino que sirve para los momentos en que tienen crisis como cualquiera, que pueden mejorar”, acotó la coordinadora de Espacio de Desarrollo Infantil e Intervención Temprana (EDIT), un centro privado con sede en la Ciudad de México. Como uno de los casos más paradigmáticos, compartió el de un pequeño de siete años con síndrome de Down quien de repente mostró aversión a estar en el comedor escolar donde antes 
se encontraba bien. Se negaba a comer y hasta ir a la escuela. Por medio del psicoanálisis, trabajando con juguetes y dibujos, se dio con el origen de su conflicto: quienes preparaban los alimentos empezaron a usar unos gorros blancos que eran similares a los que se empleaban en un hospital y el niño, quien había pasado por una cirugía muy dolorosa cuando era más chico, los asociaba a esta experiencia. “Desarrolló una fobia como lo habría hecho cualquier niño sin discapacidad intelectual”, apuntó. La intervención se llevó alrededor de unos ocho meses, y el niño salió adelante. “Un número muy importante de estos niños tienen una gran inteligencia afectiva, pueden tener menos capacidades para lo cognitivo, 
por ejemplo para las matemáticas y pensamiento abstracto, hay otros que pueden aprender un montón de cosas, pero también requieren ayudarlos en su vida emocional”, puntualizó.   Los conflictos emocionales de estos pequeños suelen concentrarse en la edad de 5 a 7 años (apegos edípicos) y en torno a la adolescencia, igual que sucede con el resto de la población infantil, pero pueden aparecer a cualquier edad, mencionó la especialista, quien ayer impartió la conferencia “Pensemos en los niños diferentes”, en la sede de Espacio Psicoanalítico A.C., en esta capital. Aquí es posible consultar el estudio Sujeto, Inclusión y Diferencia. Investigación psicoanalítica y psicosocial sobre el Síndrome de Down y otros problemas del desarrollo, ya agotado. En este contexto destacó la importancia de dar capacitación y apoyo a la familia, a los padres, y estar conscientes que los niños con discapacidad intelectual –que luego se convertirán en jóvenes y adultos- requerirán en todo momento de una red familiar (internamiento en algunos casos) “y como la sociedad ya lo está haciendo, la familia se debe cuestionar si se les dará oportunidad de una vida afectiva de pareja cuando crezcan”, dijo. Todo otro tema. Por lo pronto, la intervención en casos de conflictos emocionales en todo caso debe darse por profesionales del psicoanálisis. Al respecto, la entrevistada reconoció que ciertamente hay pocos centros que ofrecen esta terapia dirigida a niños con discapacidad intelectual y no en el ámbito público, por lo cual el costo de esta atención recae en las familias. Eso limita el número de quienes pueden tener acceso a este apoyo terapéutico. Finalmente admitió que el uso de psicoanálisis en este grupo de población causó polémica y tuvo detractores, pero conforme han pasado los años se demostró su utilidad.

Discapacidad intelectual
La discapacidad intelectual no es una enfermedad mental
Es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual
Implica una limitación en las habilidades que aprende la persona para funcionar en su vida diaria. Le cuesta más trabajo aprender y comunicarse que al resto
Si es grave requiere de apoyo en muchos aspectos de su vida. Incluso los básicos
Sus causas son variables. Algunas se originan antes del nacimiento, otras durante el parto y otras tras una enfermedad grave en la infancia. Siempre antes de los 18 años
Según sea un entorno más o menos facilitador, la discapacidad se expresará de manera diferente
La discapacidad intelectual generalmente es permanente, es decir, para toda la vida, lo que impacta a la persona y a su familia

Fuente: Federación de Asociaciones a favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (Feaps), España.