Se gradúan cuatro jovencitos con síndrome de Down

Son masajistas certificados en silla relajante shiatsu, capacitación impartida por la Asociación Civil Preven de Torreón a cargo de Raúl Díaz quien resaltó la entrega y cariño de los estudiantes.
Asociación Civil Preven apoyó la capacitación.
Asociación Civil Preven apoyó la capacitación. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

En una sencilla ceremonia fueron entregadas filipinas y diplomas a cuatro jovencitos con Síndrome de Down, quienes completaron su capacitación como masajistas en silla relajante con la técnica shiatsu. 

Don José Portillo fungió como maestro de ceremonias. Él es invidente, también masajista y su hoja para presentar a los graduandos estaba escrita en braille. 

Para quien desee integrarse a los grupos pueden acudir a Avenida Escobedo 1095. Es factible capacitar a gente en silla de ruedas, invidentes, Down o quien tenga alguna secuela de polio con movilidad en sus brazos.

Uno a uno, fueron pasando, orgullosos, imponiéndoles su filipina con su nombre, en color lila, las autoridades de la Asociación Civil Preven, donde se imparten terapias alternativas pero también se han dedicado a apoyar a niños con Down, para que aprendan un oficio que les permita obtener ingresos de manera digna. 

También se graduó una señora de la tercera edad con discapacidad visual, quien ya puede dar masaje podal. 

"Ha sido una experiencia increíble, en la capacitación con niños con Down se recibe mucha entrega y mucho cariño", comenta Raúl Díaz, el instructor de los muchachos. 

En la primera generación egresaron siete jóvenes, en la segunda cuatro y en esta otros cuatro, sumando así 15 egresados que ya pueden tener alternativas para poder solventar sus gastos. 

La experiencia de Raúl ha sido de primera mano, ya que su hermana tiene parálisis cerebral y ella fue una gran maestra en su vida, al entregarle un amor que no es sencillo de encontrar. 

Trabajan al ritmo del grupo y con apoyo de parte de las mamás o los papás. Este grupo en particular, fue muy ágil en su aprendizaje pues en menos de dos meses lograron lo que los grupos previos hicieron en tres o cuatro. 

"Ellos pueden hacer todo tan fácil o mejor que lo que nosotros hacemos. Si entendemos que una persona con una capacidad diferente se puede desarrollar así y lograr metas, estamos del otro lado", dijo Raúl. 

Por su parte, la señora Irma Soto, mamá de Violeta García, una de las graduadas se dijo muy contenta de saber que su hija de 27 años ya cuenta con herramientas para salir adelante. 

Relató que se ha topado con la discriminación y muchas veces la gente voltea a ver a estos niños con recelo. Ellos son muy sensibles y estas actitudes no son nada positivas para su autoestima. 

"Si pueden. Pudieron aprenderse los pasos del masaje, son muchos y llevan la continuidad. Los instructores les tuvieron mucha paciencia a los muchachos. Violeta se siente realizada, que no dependerá de sus padres, que pueden hacer un trabajo".

Además, se refuerza el vínculo familiar y ellos van socializando, aunque por su naturaleza inocente, son muy "socialitos", según dice doña Irma, que ve más segura y fuerte a su hija. 

"El día de mañana, ella podrá realizar un trabajo sin riesgos, un trabajo muy digno y muy bonito, donde también podrá apoyar a las personas que necesiten el servicio que ella va a brindar. Cuando Violeta nació, nadie daba nada por niños como ella".