Asfalto a medias

Cierres en la circulación, reducción en carriles y el doble flujo en algunas calles de la capital ocasionan "caos para todos"

Puebla

Salió con rubor y maquillaje; un pantalón color salmón y una camisa que hacia juego con sus zapatillas. Una mujer se tropezaba en el piso irregular, en sus lentes obscuros se reflejan las señalizaciones de precaución a lo largo de toda la avenida 25 Poniente, ya son más de tres meses caminando a paso lento cinco calles para poder tomar el transporte colectivo.
No hay vías alternas, todo pareciera estar rodeado por un muro insuperable de obras y máquinas que evitan la circulación.
Ante las crecientes afectaciones que genera en la ciudad de Puebla el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado (SOAPAP), en las distintas calles y avenidas de la metrópoli, el enojo de los poblanos se ha hecho evidente.
Las obras de drenaje y de agua potable así como la repavimentación de vías alternas han ocasionado cierres en la circulación, reducción en carriles y el doble flujo en algunas calles de la capital poblana lo que ha duplicado el tiempo en el traslado de automóviles y transporte público.
Las afectaciones que actualmente generan las pavimentaciones de las calles 25 y 31 Oriente-Poniente exasperan a los conductores que hacen largas filas para poder superar los semáforos que son insuficientes ante la cantidad de personas que transitan el centro y sus alrededores.
Los cierres de circulación por obras en la avenida 11 Norte de la calle 26 Poniente a calle 20 Poniente, o la de Circuito Pablo II de avenida 24 Sur a bulevar Valsequillo pintan en los rostros de los conductores desesperación y frustración.
"Hubieran hecho primero una obra y luego otra", dijo José Manuel Corona habitante del municipio de Puebla.
"Aunque dicen que es por nuestro bien, se hubieran organizado mejor para no hacer todo el relajo que hay por toda la ciudad, espero de verdad que pronto ya se termine esto y que como dicen sea de ayuda", mencionó José Manuel.
Instantes después bajó de su camioneta para mover los bloques de plástico de color anaranjado y metió su camioneta a su casa, gritó desde su auto: "sólo con paciencia se puede".
En cada calle y avenida se percibe la molestia, ya son más de tres meses de obras que pretenden mejorar las vialidades de la ciudad poblana, pero la tardanza y el cúmulo de obras en el municipio han ocasionado el enojo y la indignación en los habitantes de la demarcación y de otras entidades.
Los trabajos del SOAPAP han reducido los carriles en la 5 Oriente y la 6 Poniente ocasionando un caos vial, el sonido interminable de los cláxones de los automovilistas es ensordecedor, los reclamos, cortes de manga y los accidentes están a la orden del día.
En una esquina de la 25 Poniente un local está vacío, en su interior todo está preparado, los trabajadores y cocineras están en sus puestos, pero la gente no llega.
Las pérdidas que han ocasionado las obras en los negocios también hay que considerarlas, no sólo es el tráfico, es la calidad de vida que tienen las personas en la localidad.
"Nosotros tenemos que pagar renta, salarios y cuentas, a todos nos afectan las obras, hay montones de tierra por todos lados y la gente ya no está viniendo... esperamos que pronto ya se solucione esto", dijo Jorge Sevilla Bravo, dueño de un establecimiento de comida, al encender su cigarro ante la consternación de su situación.
Los camiones llenos de material, las aplanadoras, protección civil, el SOAPAP, las obras; la gente, los turistas, los taxistas, la inconformidad: ¡lotería!
Descontento sería en resumen lo que se percibe, la esperanza de algunos que esperan pronto tener de vuelta las calles libres y más semáforos en verde.
Los días siguen su curso y la ciudad en movimiento reclama el tiempo que el asfalto les robó.