“Dijeron que me iba a sentir mejor, pero no”

Hace aproximadamente dos años, Rosi comenzó a sentir hinchazón en sus manos y rodillas. Fue diagnosticada con artritis reumatoide hace un año y medio.
A pesar de su enfermedad la toma con mucho humor.
A pesar de su enfermedad la toma con mucho humor. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Hace aproximadamente dos años, Rosi comenzó a sentir hinchazón en sus manos y rodillas. Fue diagnosticada con artritis reumatoide hace un año y medio.

Toda su vida ha trabajado pero ya no puede hacerlo. El dolor acompañaba a la hinchazón y ella pensó que era un dolor como cualquier otro. Tomaba paracetamol para tratar de disminuir sus dolores.

 “Mis amigas me dicen que soy el pronóstico del clima, me preguntan si va a hacer frío o si va a llover o que, me preguntan que como amanecí”.

"No sabía yo que era. Fui al doctor y me mandaron a hacer estudios para checar que era y fue cuando me dijeron que era artritis reumatoide. Me dieron medicamento y me dijeron que en seis meses me iba a sentir mejor, pero no".

Ahora la atiende una doctora, también particular y ella le dijo que al principio de su diagnóstico necesitaba ser canalizada al reumatólogo.

"Fui al particular y pensé, me van a atender mejor, pero no es garantía. Me recetaron la primera vez antibiótico, naproxen, paracetamol. Una amiga me dijo que estaba tomando lo mismo que ella y que tenía gastritis y estaban tratándola del oído".

No tiene con Seguro Social. Todo su medicamento lo compra por su cuenta. El medicamento que la ha hecho sentir mejor, cuesta 244 pesos, de similares, con 15 pastillas. Toma dos al día. Sus análisis también son caros.

Está en este momento por entrar en litigio con el IMSS. Su hija falleció de diabetes hace años y ella quedó como dependiente de ella. La esperanza es poder recibir atención médica. Hay buenas expectativas.

La medicación también le afecta el estómago y la cabeza, pues le cae pesado y a veces ni siquiera la deja dormir. La hinchazón está presente sobre todo en su mano derecha y en su rodilla del mismo lado.

Pero esto se va extendiendo poco a poco a otras partes de su cuerpo, sus articulaciones. Ya lleva algo avanzada la enfermedad, que en su caso ha sido rápida.

Su vida ha cambiado como pasa con las enfermedades. El médico le recomendó hacer ejercicio, de preferencia yoga. Y como es síntoma tradicional, cuando está descansando, no lo logra por el dolor.

"Trabajé un tiempo en una empresa lechera y no pude, no duré por lo frío, en otro lado no puedes por lo caliente, lo frío, por que haces muchas cosas manuales".

Su vida ha cambiado como pasa con las enfermedades. El médico le recomendó hacer ejercicio, de preferencia yoga.

La suegra de Rosi también está enferma de artritis reumatoide y ella ya está con sus manos y pies deformes, inflamada, no puede caminar. Pero asegura Rosi que es una señora de rancho y que trabajó mucho en la labor, en el campo, cocinando con leña y que tal vez tanto trabajo, la enfermedad le llegó más fuerte.

A pesar de todo, Rosi se lo toma con humor. "Mis amigas me dicen que soy el pronóstico del clima, me preguntan si va a hacer frío o si va a llover o que, me preguntan que como amanecí", y se ríe, aunque le duele todo por que está nublado, mientras supervisa a su nuera en la cocina.

Comenta que un tío de ella le dijo que sí hay cura. Pero médicamente no la hay. Está desencantada de los remedios, por que también los probó tratando de salvar a su hija, aunque por fortuna en su momento logró percatarse de que la medicina era la única alternativa de la jovencita para tener mejor calidad de vida.

"Les pido a las personas que en algún momento se sientan mal de esta forma, acudan al médico y no se automediquen, es necesario que vayan con el experto para que vivan de una mejor manera", y amable, no deja de sonreír.