Arranca programa de atención a los hombres violentos

A través de un taller y grupos vivenciales, el CEPAVI ofrece modificar patrones de conducta en el varón que ejerce violencia intrafamiliar.

Guadalajara

Durante 2014 Jalisco arrancó un programa de atención a hombres violentos cuyo fin es brindarles las herramientas “para que cambien sus patrones de conducta, sus actitudes y comportamientos y eliminen la violencia que ejercen principalmente en su hogar”, explicó Enrique Rodríguez Muñoz, psicólogo del Consejo Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (CEPAVI).

En entrevista con MILENIO JALISCO, el responsable del taller Hombres en Construcción de Nuevas Masculinidades, mencionó que se trata de un programa que ejecutó el CEPAVI a partir de este año, en el que a la fecha han participado 56 varones de la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG). Si bien es una cifra menor frente a la gran cantidad de mujeres violentadas por sus parejas, es la base de un proyecto que busca en la atención de los agresores, una alternativa eficaz para frenar el maltrato en el hogar hacia mujeres, niñas y niños, y romper el círculo por el cual éste se repite de generación en generación.

“La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en el Hogar (Endireh, 2011) reporta que de 24 millones 566 mil 381 mujeres casadas o unidas mayores de quince años, 11 millones 18 mil 415 han vivido algún episodio de maltrato en el transcurso de su vida conyugal; es decir, casi seis de cada diez mujeres en México. Y según la misma encuesta, quien agrede más es el esposo o la pareja”, refirió el especialista.

Que el hombre se reconozca como un agresor y que acepte tomar un taller “es sumamente difícil por el contexto sociocultural y familiar en el que vivimos… a los varones se nos enseña a ser duros, a jugar luchitas, nos regalan pistolas… esos aprendizajes sociales empiezan con juguetes y también con la distinción de los roles de género desde el nacimiento, con los colores, azul para hombres, rosita para mujeres, y llevan a ir adoptando conductas ante la sociedad, que se repiten durante el noviazgo y en el matrimonio o relaciones de pareja”, explicó.

Por otra parte, muchos hombres violentos no se consideran como tal, porque también vivieron violencia en sus familias, y ésta se normaliza, agregó, tras recalcar que la violencia es aprendida y no es ni ‘natural’  ni ‘normal’.

Rodríguez Muñoz dijo que el programa “está prácticamente empezando”. Consta de 25 sesiones presenciales, una por semana, y una sesión adicional donde se planea que vayan a una comunidad para dar su testimonio con el objetivo de sensibilizar a otras personas, replicar lo que están recibiendo, y también detectar casos de violencia intrafamiliar.

A través de cada sesión se busca reeducar: modificar patrones de conducta del hombre violento; brindarle habilidades para que mejore sus relaciones familiares y proporcionarle técnicas de autoconocimiento, relajación y control de las emociones. Esto, por medio del trabajo vivencial en grupo.

El psicólogo comentó que es un modelo eficaz. Recientemente se evaluó y hay progresos significativos en quienes han asistido al taller. “Ellos mismos advirtieron sobre comportamientos que cambiaron en diferentes espacios, incluso públicos, en el ámbito laboral y en sus interacciones sociales. Expresaron que el taller les ha ayudado a controlarse y a pensar antes de incurrir en una conducta violenta; lo cual ha mejorado la relación con sus parejas. Sí hay buenos resultados”, apuntó.

Ante el CEPAVI se ha expuesto la idea de abrir un centro especializado abierto para todo el público, pues este año la atención a hombres agresores se manejó como un programa piloto con casos canalizados directamente de instituciones.

De acuerdo con Enrique Rodríguez, también sería ideal que un programa de esta naturaleza fuera obligatorio para los hombres que son detenidos por violencia doméstica, como ya ocurre en otros países.

“Como especialista considero que si hay un hecho de violencia se debe pagar la transgresión, y también acudir a un programa reeducativo que permita a los hombres entender la masculinidad de una forma diferente, sin perder la esencia de que los sexos son distintos, pero bajo la mirada de la equidad de género”, concluyó.