Áreas verdes, el gran déficit de la redensificación

Consultor subraya el enorme desafío de dotar a la ciudad de superficies verdes públicas suficientes para garantizar la calidad de vida, a contrapelo de la tendencia “cortoplacista” de los negocios ...
62 por ciento de los tapatíos no cuenta con suficientes espacios verdes "imprescindibles en las ciudades para mitigar el deterioro urbano"
62 por ciento de los tapatíos no cuenta con suficientes espacios verdes "imprescindibles en las ciudades para mitigar el deterioro urbano" (Nacho Reyes)

Guadalajara

Si el proyecto de “redensificación” urbana es adecuado en términos de calidad de vida, deberá llevar al crecimiento de las áreas verdes disponibles:  la meta de atraer  150 mil personas más para vivir en el municipio de Guadalajara, debería significar crear áreas verdes públicas nuevas, por 150 hectáreas, a razón de 10 metros cuadrados por habitante .

El problema es que se parte de una realidad de por sí complicada: el municipio sólo provee 2.5 m2 por habitante en ese renglón, lo que le marca un déficit de 7.5 m2 por persona según parámetros internacionales, esto es, si el censo de 2010 estableció una población de un millón 495,189 personas, faltan 1,121 ha, pues sólo existen 374 ha de parques y jardines. Esto hace que una Guadalajara exitosa, con un millón 650 mil habitantes, deba tener 1,650 ha de espacios verdes públicos, es decir, multiplicar por cinco la superficie actual. Nada menos.

Si la meta de repoblación se logrará sin un incremento de este tipo de espacios, el déficit crecerá, pues el promedio por habitante bajaría a 2.26 m2.

“Los espacios verdes son considerados por la Organización Mundial De Salud como imprescindibles en las ciudades para mitigar el deterioro urbano, generar oxígeno, captación de partículas de polvo, regulan el clima, amortiguan los niveles de ruido y al captar agua, permiten la recarga de los mantos acuíferos, reducen inundaciones, la erosión del suelo, mejoran el paisaje urbano, elevan la calidad de vida y simplemente las hacen más agradables para vivir”, advierte el consultor Jesús García Rojas.

En la situación actual  62 por ciento de los tapatíos no cuenta con áreas verdes suficientes para mejorar su calidad de vida, destaca.

“Un ejemplo de ciudad exitosa en este y otros temas es Curitiba, en Brasil, que tiene 52 m2 por habitante. Las causas de este déficit en Guadalajara son la falta políticas públicas adecuadas y la mala gestión del patrimonio existente en general;  se dejaron de adquirir reservas territoriales para estos fines y las que se adquirieron se destinaron a otro fin; hay un débil marco jurídico en materia de ordenamiento del territorio, ecología, planeación urbana y construcción; las gestiones municipales muy cortas, presidentes municipales chapulines, planeación deficiente, crecimiento desordenado, voracidad, criterios de rentabilidad financiera sobre la social, especulación de suelo urbano, complicidad de autoridades, profesionistas e inversionistas; en suma, corrupción e impunidad”, resume.

De este modo, en los nuevos desarrollos urbanos “predomina un capitalismo brutal, criterios económicos de obtener el máximo de área vendible y la mayor rentabilidad, de tal suerte que las peores fracciones de los terrenos a desarrollar se destinan a donación para equipamiento urbano, espacios recreativos y áreas verdes”.

Esa precariedad institucional genera que “los perímetros y los propios parques y jardines se vuelven apetitosos para los desarrolladores inmobiliarios”.

Pero “no solamente no se crean o abren nuevos espacios verdes; los que existen están amenazados, como por ejemplo, el Parque Agua Azul, otorgado en concesión para parque acuático; el Parque Alcalde, en concesión para acuario; el Parque Metropolitano [en Zapopan], que perdió un gran fracción que se vendió a la Universidad Panamericana y otras fracciones para los centros acuáticos y de tenis para los tristemente célebres Juegos Panamericanos; Los Colomos, que se han invadido y han perdido enormes fracciones en amañados litigios con particulares; y El Parque Mirador Miguel Hidalgo, donde se les ocurrió hacer el museo Guggenheim hoy museo de La Barranca, también a costa del área verde”, ejemplifica.

BARRANCA DE HUENTITÁN

El experto se detiene en lo que llama “un ejemplo mayúsculo” de buenas políticas públicas en el pasado y de una mala gestión presente del patrimonio.

“En los años ochenta del siglo XX, don Arnulfo Villaseñor Saavedra, visionario y ejemplar presidente municipal de Guadalajara, atinadamente adquirió reservas territoriales para dos grandes parques: uno al sur, llamado El Deán, y otro al norte, el de Huentitán, este último de 90 hectáreas, que finalmente no se destinó en su totalidad para el uso que fue adquirido; con el tiempo e indebidamente se utilizaron distintas figuras jurídicas como comodato, concesión, aportación, asociación en participación, fideicomisos y venta, y se fraccionó para distintos usos como Zoológico Guadalajara, parque privado de diversiones Selva Mágica, Planetario Severo Díaz Galindo, hoy abandonado, Centro de Convenciones -que se revocó a favor del cuestionado desarrollo privado inmobiliario Puerta Guadalajara, que a su vez transfirió sus derechos fiduciarios al hoy llamado Iconia-, y el remanente del parque Huentitán , para centro ferial de las Fiestas de Octubre”.

Con esto, “en lugar de espacios recreativos familiares, tendremos espacios de paga para recreación de adultos: palenque, casino y megaforo para que canten Paquita la del Barrio y la banda de El Recodo”, ironiza.

Existe en este momento una suspensión provisional otorgada por el juez quinto de Distrito en Materias Administrativa y del Trabajo (expediente 119/2015, MILENIO JALISCO, edición del 28 de enero de 2015), que impide modificar el estado de la zona en el tema de licencias y permisos, pero la audiencia del próximo 4 de febrero será decisiva.

El consultor alude a otro proyecto: “Voltea a La Barranca, impulsado por la fracción panista del ayuntamiento, el cual pretende ser un proyecto conservacionista y de rescate social, de creación e incorporación de áreas verdes, pero a mi juicio parece no serlo, ya que la barranca y su entorno siempre han estado ahí, inclusive la zona ya estaba declarada como área natural protegida municipal, mismo hecho que en su momento los hoy promotores de Voltea a la Barranca desestimaron, pues gestionaron la adquisición del predio El Disparate para cambiar de uso para el estadio de atletismo y la villa panamericana. No se les permitió y ahora, curiosamente, lo que pretendían violentar, la ecología y el medio ambiente, ha sido su principal argumento para insistir en llevar con recursos públicos infraestructura, y proponer amenidades con tintes ambientalistas y turísticos como un malecón, parque, jardín botánico; en mi opinión se trata esencialmente de facilitar el entorno para futuros desarrollos inmobiliarios de alta densidad con la hermosa vista de esa zona”.

Mapa Espacios Verdes