Por 5 años sin expansión en el área metropolitana de Guadalajara

Hoy se discuten parámetros definitivos del plan de ciudad que regirá al menos hasta 2042 los destinos de esta metrópolis.

Guadalajara

El área metropolitana de Guadalajara (AMG) no necesita en este momento más suelo para crecer bien. La planificación y el cumplimiento de los ordenamientos legales que se establecerán en 2016 sería suficiente para consolidarla hacia sus espacios interiores al menos por cinco años, y contener la expansión, que ha registrado promedios superiores a 1,500 hectáreas anuales desde 1990, reconoció ayer el director del Instituto Metropolitano de Planeación (imeplan), Ricardo Gutiérrez Padilla.
La función del Imeplan es de prospectiva, lo que significa que se observan los errores del pasado básicamente para no repetirlos: en ese sentido, es ineludible analizar cómo la conurbación tapatía sumaba más de 40 mil hectáreas durante 25 años y pasaba de una densidad de 190 habitantes por ha en 1990 a apenas 65 hab/ha en 2015, un proceso conocido como “expansión urbana” que ha degradado la calidad de vida de los vecinos de la ciudad.
Lo preocupante del futuro: el uso que se dará a las reservas urbanas. Si se ocuparan en estos momentos a la densidad actual, equivale a incorporar dos millones 860 mil habitantes más, algo realmente inconcebible para muchas décadas. Si se ocupa esa superficie con los habitantes actuales, la densidad baja a casi la mitad, lo que hace una ciudad aún más degradada. El Imeplan señala, por eso, que el manejo de esas reservas de territorio es crucial para que dejen de ser un problema y se integren a las diversas soluciones que demanda una ciudad moderna, funcional, equitativa y justa en lo social y lo económico, y sostenible desde lo ambiental.
De las reservas urbanas, alrededor de 44 mil ha, 38 por ciento se ubican en zonas no aptas de urbanización y más de cinco mil ocupan suelo bajo algún régimen de conservación que las hace inviables. Destaca el caso de Zapotlanejo, que se ubica al otro lado de la barranca del río Santiago, la marca histórica que siempre contuvo el crecimiento de Guadalajara. En ese municipio se ubica una enorme superficie de reserva urbana “no apta”, pero ello no fue obstáculo para que en 2015 fuera integrado al AMG. 
Esto es, en resumen, lo que está en juego en el taller que hoy se realizará, por parte del Imeplan y 70 representantes de los nueve municipios metropolitanos y del estado (los integrantes de la junta de coordinación metropolitana), para sacar adelante el plan de ciudad  a finales de este mes, dijo el titular del organismo en una conferencia de prensa, ayer.
- ¿Tiene sentido que Zapoptlanejo se haya incorporado al área metropolitana dados los problemas que podría significar para la ciudad?
- Yo diría que son dos razones: primero, es un derecho que tenía el municipio, que apeló y derivó en la decisión del Congreso; Zapotlanejo cumplió con los criterios establecidos en la Ley de Coordinación Metropolitana para solicitar su incorporación formal […] segundo, no es que Zapotlanejo tenga tantos problemas, tiene muchas reservas urbanas decretadas, y sino se gestionan bien podrían ser el principalísimo foco de problemas  en el desarrollo de la ciudad como metrópoli, en corto plazo; por eso la urgencia de contar ya con el Plan de Ordenamiento Territorial con estos criterios de proximidad, densidad, altitudes, suelo urbano, radios de crecimiento urbano, para que no haya caos, para que donde sea necesario crecer, crezcamos […] ese es el modelo de desarrollo por el que se pugna.
Así, “la ciudad de Guadalajara, aprovechando los vacíos urbanos, los lotes que no están siendo utilizados, regenerar zonas que han caído en su contribución al desarrollo de la ciudad, que han perdido vitalidad, relevancia […] por eso los NEUS, los llamados nuevos desarrollos sustentables, son una estrategia de regeneración urbana, crecimiento vinculado a un transporte sustentable para que nos ayude a que incluso en el municipio de Guadalajara, que está perdiendo población, podamos  alcanzar las densidades sustentables”. Según el Imeplan, tan sólo en la ciudad “al interior” del anillo periférico contiene seis mil hectáreas de lotes baldíos que deberían incorporarse a estas estrategias. 
Alejandro Mendo, miembro del consejo ciudadano de la junta, instancia que coordinará el taller de hoy, apuntó: “Se trata de aprovechar  racionalmente la capacidad de crecimiento y desarrollo que tiene Guadalajara, porque hay abundancia de espacios subutilizados, y ahí Madrid es el ejemplo a seguir: tiene la mitad del área urbanizada de Guadalajara pero tiene el doble de habitantes, es el modelo utópico al que hay que aspirar”.

LINEAMIENTOS

En el caso de los nuevos fraccionamientos, se tendrá que establecer normas inflexibles para que puedan eventualmente ser aprobados:
“Sólo puede haber un desarrollo si previamente hay infraestructura; no puede ser concurrente, es previa y deriva de los planes de ciudad”, con obras mínimas para garantizar los servicios de agua, alcantarillado, drenaje pluvial, electricidad y alumbrado público, pavimento hidráulico, banquetas, señalética, áreas verdes, arbolado, movilidad, equipamiento. “En el pasado siempre ha sido un problema para los ayuntamientos porque reciben los desarrollos ya con los problemas; estas obras se deben recibir en el ayuntamiento antes de que se pueda ofrecer la primera preventa”.
Estos nuevos fraccionamientos deberán ajustarse a los criterios de proximidad, lo que evita que se desarrollen puntos lejanos y aislados que obligan a enormes inversiones en infraestructura con recursos públicos. También deben girar sobre el eje de las “nuevas centralidades” (dado que la nueva ciudad está sobre diversos polos territoriales de desarrollo y no sólo sobre el centro urbano de Guadalajara) con la premisa de “compacidad” que es una distancia de 2.5 kilómetros del centro respectivo, y se debe observar el tema de la densidad, es decir, que en el desarrollo no se dejen “parches” o espacios baldíos ni tampoco se dejen a su suerte barrios degradados o “ciudades dormitorio” preexistentes.

Claves

72,711 hectáreas es la superficie actual del área metropolitana de Guadalajara

1,500 ha anuales, en promedio, creció la ciudad a partir de 1990, lo que hizo pasar la densidad por ha de 190 a solamente 65 habitantes, y destruyó la calidad de vida

43,857 ha son las reservas urbanas vigentes en planes parciales, de las que ya se usaron 4,610 ha, pero se les debe sumar 4,331 ha adicionales de reservas territoriales “potencialmente desarrollables”

5,430 ha de esas reservas urbanas entran en conflicto con las áreas de protección de la región, es decir, 12% del total

16,687 ha de esas mismas reservas tienen “baja y muy baja aptitud” (38 %) para ser urbanizadas, y representarían un conflicto serio para los gobiernos si fueran aceptadas 

5 Elementos ordenadores del nuevo modelo de ciudad:

1 Definición de la metrópolis como un sistema de ciudades.

2 Desarrollo de infraestructura y equipamiento como condición fundamental

3 Zonas de crecimiento ordenado mediante indicadores de proximidad, compacidad y densidad.

4 Estricto apego a los planes de ordenamiento ecológico y de movilidad urbana integral.

5 Diseño integral de nuevos entornos sustentables: Neus (Usos mixtos, densidades apropiadas, generación de empleos, equipamiento urbano para la vida en comunidad)

1 premisa económica: “crecimiento incluyente, ligado al desarrollo económico basado en la competitividad y la igualdad de oportunidades”.