Arco de la Calzada, sede de fiesta

Después de ver el partido en la pantalla gigante del sitio, los aficionados se trasladaron al estadio para festejar el triunfo del León.
Aficionados festejaron el triunfo del León luego de ver el partido en la pantalla gigante.
Aficionados festejaron el triunfo del León luego de ver el partido en la pantalla gigante. (Arturo Andrade )

León, Gto.

La euforia futbolera por el triunfo del León en la Liga MX inició en el Arco de la Calzada, cuando el árbitro dio por terminado el partido.
Este triunfo que se saboreó desde el primer gol, se liberó cuando el silbato final fue escuchado.


Entonces,  la ovación hizo vibrar hasta al cine tres equis, hasta al carrito de tacos, hasta a la tiendita de la esquina, casi casi hasta el templo Expiatorio.


Valió la pena estar ahí desde las 4:00 de la tarde, con todo y muletas, con el tobillo reconstruido hace apenas un mes, como Andrés Vargas, quien tiene más de 20 años de ser un auténtico fanatico del León.


“¿Cómo le voy a ir a otro equipo, si soy de León?”, dijo Andrés, parado con sus muletas, al lado de su esposa.
Entre los dos sostenían una enorme bandera verdiblanca en apoyo al equipo León.


A las 5:00 de la tarde pasaron los últimos vehículos por el Arco de la Calzada. A partir de esa hora, desde el Arco hasta el Malecón y las calles laterales, se volvieron zona peatonal.  


Empezó el partido  y con él, los gritos de: “¡Bajen la bandera!” “¡baja a tu vieja!” , los que acompañaron el desempeño del Club León en el Estadio Azteca.


El encuentro fue transmitido en una enorme pantalla que quedó pequeña para los cientos, y luego miles de aficionados que se dieron cita en el corazón de León.
Uno que otro valiente americanista se coló entre los verdiblancos, con la esperanza de un festejo en tierra ajena.


Banderazos por doquier. Imposible caminar sin sufrir un banderazo en la cara, sin perder la vista entre tantos cuadrados de tela verde brillante.
Cada vez más banderazos, cada vez más vendedores de chácharas verdes sonriendo.


Así llegaron los goles, el segundo, el tercero…  Cuando llegó el silbatazo final, la ciudad se estremeció.


Gritos, lágrimas, brincos, aplausos, todo León unido en una celebración porque ahora somos campeones del futbol.


Hubo banderas en el suelo, sobre ellas, panzasverdes de corazón besándolas. Las cámaras de teléfonos y de medios de comunicación guardando memoria de este momento histórico.


Entonces, las banderas flotaron, como barcos en un mar de gente. Así, el festejo caminó por toda la Calzada hasta llegar al Estadio León, en espera de los nuevos campeones esmeraldas.