Arch Enemy y el debut de Alissa en Monterrey

Después de siete años de no pisar tierras regias, la banda de death methal melódico, originaria de Suecia, ofreció un concierto con su más reciente material y nueva vocalista.

Monterrey

El pardeo de luces detrás del telón rojo del Café Iguana y un estrepitoso riff de guitarra anunciaba a los asistentes que se fueran preparando para una espectacular noche de metal.

Al revelar el escenario el baterista Daniel Erlandsson ya estaba postrado en su instrumento, al igual que el recién integrado Jeff Loomis con su guitarra, seguido de Sharlee D'angelo en el bajo y el fundador de la banda, Michael Amott, acompañado de sus seis cuerdas, desatando la locura del recinto.

Pero cuando se creía que el público no podía emanar más euforia, una mujer de cabello azul, peculiar tamaño y desorbitarte belleza pisó la tarima con micrófono en mano para completar la alineación de Arch Enemy, haciendo perder los estribos de toda alma presente en el concierto.

Girando su cabellera al ritmo del metal, Alissa White-Gluz, quien no había actuado en tierras regias con esta banda, extasió al público con su voz gutural, abriendo la noche con el tema Yesterday is dead and gone.

Como era de esperarse, desde las primeras canciones la banda incluyó material de su más reciente producción, cumpliendo con el objetivo de la gira que es promocionar War Eternal, sin embargo fue con una canción de antaño con la que el público fue convocado a participar, coreando el riff de guitarra de Amott en Ravenouns.

El setlist fue variado y muy completo, los músicos lograron satisfacer a los asistentes con toda su producción, llevando a la gente del furor a la calma, pero siempre con la energía en su punto máximo.

Ahí se comprobó que no hay público más entregado que aquel que hace mosh, por eso el encuentro con Arch Enemy fue de pasión reciproca, pues los metaleros no podían con tanta ímpetu en su ser y formaron ese fenómeno de camaradería arrebatada y frenética que solo se puede dar en un concierto de estos.

Fue así como fluyó la noche, entre guturales, solos de guitarra, una vocalista haciendo malabares con el micrófono y músicos que se paseaban por el escenario como si fuera un carrusel y prometiendo volver pronto, cerrando el concierto con el tema Nemesis, entre gritos y aplausos.